No al Partido de Internet del señor Wales. Por Amelia Andersdötter

[signoff]Amelia AndersdotterComo lo han hecho otros personajes, el fundador de Wikipedia propone cambiarle el nombre al Partido Pirata, que actualmente tiene militantes en casi todos los países europeos y en otros continentes. No, manifiesta Amelia Andersdötter: ser «pirata» hoy significa asumir una posición firme contra la dominación corporativa de internet. Con autorización de Andersdötter, actual presidenta del Partido Pirata Europeo y miembro del Partido Pirata Sueco, y quien fuera diputada del Parlamento Europeo hasta mayo pasado, Europafocus publica en español el artículo en que expone las razones por las que el fundador de Wikipedia «está tremendamente equivocado».[/signoff]

 

 

El fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, ha dicho que el Partido Pirata simplemente debe cambiar su nombre por el de Partido de Internet, para estar a tono con la visión del dueño de Megaupload, Kim Dotcom, sobre el futuro del espacio digital en Nueva Zelanda. Lejos estoy de descartar con arrogancia las ideas y opiniones de mis mayores en políticas de internet, pero en este caso el Señor Wales pierde un punto y, además, daña un debate saludable sobre política de Internet.

En primer lugar, Internet es un espacio repartido donde todo el mundo puede existir con diferentes opiniones, orígenes, religiones, etnias, intereses comerciales o espíritus idealistas. Esto significa que un Partido de Internet no puede realmente representar una visión particular del mundo o de internet. El Partido Pirata tiene ideales y objetivos en sus políticas: el simple hecho de que la MPAA (Motion Picture Association of America) exista en Internet no le da el derecho de decidir los medios técnicos para controlar el navegador de los usuarios o demandar a abuelas y niños, por ejemplo. Del mismo modo, simplemente ser dueño de una red de cable de fibra óptica en todo el país no otorga el derecho a decidir los servicios de streaming de video que preferirán los demás.

Para mí, ser un pirata significa que asumo que la política y la tecnología deben conspirar para crear oportunidades para los individuos y para crear buenas relaciones con otros individuos. Creo que Internet es un lugar fundamentalmente agradable y útil que podemos utilizar para hacer que todos seamos más felices y para encontrar nuevos amigos. Algo parecido a una herramienta para la paz mundial, en lugar de una dominación mega-corporativa.

En segundo lugar, esta no es la primera vez que oigo decir a un prominente estudioso de la política de Internet que el Partido Pirata debería cambiar su nombre por el del Partido de Internet. La figura principal del Internet Jurisdiction Project, Bertrand de la Chapelle, dijo que no podría sentirse representado por los piratas mientras se hagan llamar así, piratas. En un arranque de cinismo, quiero suponer que esto se debe a que actualmente Bertrand de la Chapelle se gana la vida viajando por el mundo hablando de cómo eliminar el debido proceso en los entornos online, patrocinado por Disney. Y sus jefes supremos de Disney no le perdonarían que se llamara a sí mismo «pirata». Pero sólo pienso eso cuando estoy de humor cínico, por supuesto.

Creo que el Señor Dotcom y el Señor Wales no son lo suficientemente cínicos como para comprender las poderosas fuerzas que hay en juego y que están detrás de la justicia y la igualdad en el entorno online. Pero yo llamaría su atención sobre la fuerte influencia de los titulares de derechos de autor que se hizo presente en las recientes reuniones de #NetMundial (Reunión Global de Múltiples Partes Interesadas sobre el Futuro de la Gobernanza de Internet, celebrada en abril en Brasil). Como tan correctamente lo señala Danny O’Brien, (director internacional) de la Electronic Frontier Foundation, el «proceso justo» no es un término jurídico real, ni significa que equilibremos algún poder. La razón por la que el ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement o Acuerdo Comercial contra la Piratería) fue rechazado por el Parlamento Europeo en 2012, fue porque el «proceso justo» significaba que las empresas de telecomunicaciones y los titulares de los derechos de autor cooperaran contra los usuarios de Internet para asegurarse que no dijeran nada o actuaran en contra de sus intereses.

Si uno es un «pirata», uno rechaza de manera tajante la inseguridad jurídica y la ambigüedad como la representada por el Señor de la Chapelle y sus amigos de la industria del copyright. Si uno no es un «pirata», no estoy seguro.

En caso de que el Señor Wales o el Señor Dotcom estén dispuestos a hablar conmigo acerca de por qué es importante tener un real posicionamiento con respecto a la política de Internet, y por qué uno no puede simplemente asumir que es posible evitar tomar partido o el apoyar a los grupos de interés con algunas acciones, pueden ponerse en contacto conmigo por e-mail, Twitter o, si prefieren, el (canal de video conferencia) Mumble:NRW-Server de Piratenpartei.

*Texto publicado originalmente el 8 de mayo de 2014.

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