Holanda: la captura del asesino de Hester, “un milagro” en México (VI)

Arsène Van Nierop en Voorburg. Foto de Marco Appel

VOORBURG, HOLANDA (apro).- “Nos acostumbramos a vivir con la tristeza de la muerte de nuestra hija Hester. Es la realidad, no la podemos traer de regreso. Pero además, después de tanto tiempo, francamente pensábamos que encontrar a su asesino sería un milagro”, confía Arsène Van Nierop, sentada junto a su esposo Roeland en el comedor de su casa a las afueras de La Haya.

[pullquote align=”right”]Artículo publicado el 31 de enero de 2014 en la sección Prisma Internacional de la Agencia PROCESO[/pullquote]

“Estamos felices de que hayan agarrado al asesino”, explica Arsène, quien tras un profundo respiro afirma, con una sobria sonrisa: “¡Eso te da una nueva fuerza!”

La entrevista tiene lugar cuatro días después de la noticia que hizo brindar a Arsene con su familia. El viernes 24, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que elementos de la Oficina de Operaciones de Aplicación de la Ley y Expulsión del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos habían entregado ese mismo día a las autoridades mexicanas, en el puente fronterizo Stanton, al presunto asesino de la ciudadana holandesa Hester Van Nierop, Ramiro Adame López, alias Roberto Flores.

Adame López es acusado de haber violado y estrangulado a la holandesa de 28 años en una habitación del hotel Plaza de Ciudad Juárez, Chihuahua, el 19 de septiembre de 1998. Empleados del establecimiento lo reconocen como la persona que, acompañada de Hester, rentó el cuarto 121 bajo el nombre de Roberto Flores, para una hora después salir del sitio ya sin ella, quien fue encontrada muerta al día siguiente por una encargada de la limpieza.

La joven europea se dirigía a Estados Unidos para continuar con sus estudios de arquitectura, luego de pasar unos días de vacaciones con su hermana y sus padres en México. Las autoridades mexicanas, tanto federales como las del estado de Chihuahua, tomaron más de 15 años para detener al sospechoso, a pesar de que desde diciembre de 1998 ya conocían su nombre, domicilio y señas particulares, y de que existía una orden de aprehensión en su contra girada por un juez desde 2004 (Proceso 1494).

Arsène comenta a este semanario que en octubre pasado recibió una llamada de Ellen Beijers, la primera secretaria de la embajada de Holanda en México, quien le avisó que las autoridades de México les habían comunicado que un sospechoso había sido localizado en una prisión de Mississippi, Estados Unidos.

Pensando que se trataba de un engaño más de la justicia mexicana –que había encontrado un chivo expiatorio–, Arsène confiesa que la noticia sólo la tomó con seriedad hasta que, tres días después, la llamó por teléfono una agente de la agregaduría en Washington de la policía holandesa, corporación que desde 2008 sigue las investigaciones del caso.

Arsène narra que la agente le dijo: “Estoy segura en 95% que es la persona que buscamos”, y le explicó que el sujeto había sido hallado por la policía mexicana gracias a una página de Facebook en la que aparecían fotos de él mostrando el tatuaje en un brazo de una mujer desnuda rodeada de flores, así como la oreja derecha desfigurada, rasgos físicos que correspondían con los del presunto criminal. 

Secreto

Pocos días después, los Van Nierop viajaron a México. El 2 de noviembre, acompañados por su representante legal, la abogada Luz Castro, se entrevistaron en Juárez con Jorge González Nicolás, fiscal general del estado de Chihuahua. Castro le reclamó al funcionario estatal que las autoridades mexicanas no le hubieran informado de la localización del sospechoso y que fuera la embajada holandesa la que la enteró de los hechos.

“Luz se quejó de que él no le hubiera contestado ninguno de los correos que le había enviado para preguntarle sobre el caso. El procurador se comprometió a mantenernos informados. Pero eso no ha ocurrido hasta ahora”, acusa Arsène, agregando que ni la PGR ni la fiscalía especializada al mando de Ernesto Jáuregui notificaron a su abogada del proceso de deportación de Adame López.

Días después, Arsene, Roeland y Castro sostuvieron reuniones en la Ciudad de México, entre otras con Juan Carlos Gutiérrez Contreras, titular de la Unidad para la Defensa de los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (Segob), en la que también estuvo presente el embajador holandés en México, Dolf Hogewoning.

“Ahí se nos dijo que (Adame López) sería liberado el 14 de enero porque estaba acusado de un delito menor. La deportación tuvo lugar el 24, por lo que fueron 10 días de terrible tensión para nosotros”, refiere Arsene quien, preocupada de que algo no saliera bien, se comunicó en varias ocasiones con la policía holandesa en Washington, que le contestaban que estuviera tranquila, que uno de sus agentes acompañaría al hombre hasta la frontera con México, y así ocurrió.

El viernes 24, a las 18:12, hora de Holanda, Arsene fue avisada por la policía de su país que la deportación del presunto criminal había transcurrido correctamente unos minutos antes.

Anteriormente, en la reunión de principios de noviembre en el Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación (Segob) solicitó a la familia que mantuviera en secreto la noticia de la localización de Adame López, lo cual no fue respetado por el propio gobierno.

El 20 de noviembre último, la Fundación Hester –creada por Arsene en 2006 para darle visibilidad internacional a los feminicidios y apoyar a mujeres víctimas de la violencia en Juárez a través de Casa Amiga— organizó en la Biblioteca Pública de Ámsterdam una conferencia en torno a los feminicidios en México. En ella participó el ministro de Relaciones Exteriores de Holanda, Frans Timmermans, además de periodistas, académicos y otros políticos. Había un público de más de 200 personas.

“Hablamos de la terrible situación que prevalece en México, pero jamás dimos la noticia de la identificación del sospechoso. Habíamos invitado al embajador mexicano en Holanda, Eduardo Ibarrola Nicolín, pero no pudo estar y envió en su representación a Lourdes Suinaga (la responsable de asuntos económicos y derechos humanos de la embajada)”, relata Arsene.

Casi al finalizar el evento –prosigue–, Suinaga pidió la palabra para decir que la situación mejoraba en México y que se están resolviendo 64% de los casos de feminicidios, y también reveló que el sospechoso del asesinato de Hester estaba localizado, pero que había que esperar un poco para divulgarlo.

“Le escribí después un correo diciéndole que agradecía su presencia en el evento, pero que debíamos hablar sobre la manera en que difundió la información del sospechoso, por lo que le pedí una cita”, explica Arsene.

Como Suinaga no respondía, unos días más tarde la llamó: “Finalmente aceptó verme, pero siempre hay que empujar y empujar, y gastar mucha energía para obtener la atención de las autoridades mexicanas”, lamenta.

Activismo incómodo

–Después de 15 años de batallar sin éxito para que las autoridades mexicanas capturaran y enjuiciaran al hombre que asesinó a su hija, ¿a qué atribuye la sorpresiva localización de Adame López? –se le pregunta a Arsene.

–Creo que las autoridades mexicanas nunca se imaginaron que el caso de Hester atraería tanta atención internacional. Le dieron el mismo trato que a cualquier feminicidio ocurrido en Juárez o en México. Al principio nosotros ni siquiera sabíamos que era necesario tener un abogado que presionara la solución del crimen, pues en Holanda ese es el trabajo de la policía, así que depositamos toda nuestra confianza en la policía mexicana.

Actualmente, continúa Arsene, “el ministerio de Exteriores de Holanda siempre pone en la mesa (de sus relaciones con México) el caso de Hester; cuando la reina Beatriz estuvo en México (en noviembre de 2009) uno de los temas que tocó fue el de mi hija; y luego, en septiembre de 2011, llevamos el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el cual sigue su curso. Todo eso incomoda al gobierno mexicano” (Proceso 1786).

El crimen de Hester prescribía este año, pero en noviembre las autoridades mexicanas le informaron que el plazo se había extendido hasta 2033, ya que, dijeron a Arsene, las investigaciones habían comenzado muy tarde. Meses antes, en mayo, el embajador Ibarrola había fijado esa fecha en 2018.

Arsene evoca dos ocasiones en que funcionarios mexicanos quisieron acallar su activismo. En su primera visita a Juárez, en 2004, la entonces fiscal federal para la investigación de homicidios de mujeres, María López Urbina, les dijo que no debían hablar del caso con la prensa pues, argumentó, el asesino podría modificar su rostro.

El otro intento ocurrió en febrero de 2006, luego de que el entonces secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Vicente Fox, Luis Ernesto Derbez, se negara a sostener un encuentro con los Van Nierop durante su gira en La Haya. Posteriormente, cuenta Arsene, Sandra Fuentes-Beráin, quien era la embajadora mexicana en Holanda, los invitó a almorzar sólo para reclamarles que hubieran aceptado hablar con Proceso –cuya agencia Apro publicó un artículo sobre el tema– y para advertirles que la diplomacia de un país pequeño como Holanda no se comparaba con la de uno grande como México.

“Pero nosotros nunca nos callamos”, expresa Arsene, quien en abril presentará en Juárez, la ciudad de Chihuahua y en el Distrito Federal la versión en español de su libro Gritos de socorro en Juárez, el cual fue publicado en holandés en 2010.

Más tarde será también presentado en el Parlamento Europeo, entre otros, por el eurodiputado Raúl Romeva, quien es entrevistado por José Zepeda, el exdirector del departamento latinoamericano de Radio Nederland, en un capítulo que aborda los acontecimientos más recientes del caso de Hester y que será añadido a esta edición, la cual saldrá publicada por la editorial Random House Mondadori.

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