«Vox es un partido fascista»: presidente de la delegación para México del Parlamento Europeo

Los europeos deben ser más humildes y atentos a las formas de democracia popular que se desarrollan en Latinoamérica", dijo Smeriglio. Foto: Tomada de Facebook /massimiliano.smeriglio

BRUSELAS (apro).- Massimiliano Smeriglio nació en Roma hace 53 años, y desde el pasado 9 de octubre preside la delegación para México del Parlamento Europeo. Le arrebató esa posición al polémico eurodiputado español de extrema derecha Hermann Tertsch, a quien no le bastó el apoyo de la derecha no radical para superar los votos de socialistas, verdes, izquierda unida y liberales que propusieron al italiano.

Es la primera vez que Smeriglio es electo al Parlamento Europeo. Su partido, el Democrático, del que es miembro desde 2018, forma parte del actual gobierno de coalición en Italia, y en la llamada Eurocámara pertenece al Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas.

Militó en el Partido de la Refundación Comunista, por el que fue electo diputado del parlamento italiano en 2006. En 2013 fue reelecto por el partido Izquierda, Ecología, Libertad que fundó con otros comunistas en 2009, pero renunció a su curul para irse como vicepresidente de la región de Lazio.

En su faceta de profesor universitario ha escrito libros como Ciudad común: autogobierno y participación en la era globalCooperación, empoderamiento, territorio (formación humana y nueva democracia); o Un factor común: visiones y buenas prácticas para hacer izquierda. Es autor también de novelas policiacas, en dos de las cuales se asoma México: en Garbatella combat zone (2010), el personaje principal, un italiano de la capital, viaja a Chiapas para ayudar a las comunidades indígenas; en Suk Ovest, banditi a Roma (2012), el protagonista regresa de una estancia en nuestro país.

En una entrevista con este columnista, el pasado miércoles 6, Smeriglio manifiesta su “curiosidad” frente a la “oportunidad que se abre de cambiar las cosas” con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y considera que el diálogo entre legisladores mexicanos y europeos deberá enfocarse en temas como derechos humanos, transparencia de las licitaciones públicas, pero sobre todo en la lucha contra el narcotráfico, cuestión en la que su país, Italia, tiene mucho que compartir con México.

–Por las reglas de distribución de puestos en comisiones y delegaciones del Parlamento Europeo, la presidencia de la delegación para México le correspondía a un miembro del Grupo de los Conservadores y Reformistas, que propuso al eurodiputado Hermann Tertsch, del partido ultraderechista español Vox. Así lo estipulaban las reglas. Sin embargo, el grupo socialista bloqueó esa designación, lo propuso a usted y votó a su favor junto con los verdes, la izquierda unitaria y los liberales. ¿Se incumplieron las reglas para que terminara siendo presidente de esta delegación?»

–Desde el principio de la legislatura hubo un acuerdo entre las fuerzas democráticas europeístas y existe un pacto político que intenta bloquear a las fuerzas que son abiertamente antieuropeas y racistas, o explícitamente neofascistas.

“Los nacionalistas, los racistas y fascistas han intentado asaltar la Unión Europea durante las elecciones del 26 de mayo. Han tenido éxito en muchos países europeos, pero no han tenido la mayoría. Y este pacto de las fuerzas europeístas tiene como fin mantener afuera a las fuerzas extremistas.

“Vox es un movimiento de extrema derecha, racista, nostálgico, que hace referencia directa a la dictadura franquista. Es en este contexto que surge mi candidatura. No vale solamente en la delegación para México. Es un pacto político que vale para todas las comisiones y delegaciones del Parlamento Europeo”.

–La candidatura de su contrincante, el señor Tertsch, fue apoyada con los votos del grupo del Partido Popular Europeo (PPE) y del partido francés de extrema derecha Agrupación Nacional (antes Frente Nacional). Contabilizan seis de los 14 votos que dispone la delegación. Usted tendrá mucha presión política de ellos, quienes consideran a López Obrador un populista peligroso comparable para ellos a Nicolás Maduro o Evo Morales.

–El grupo del PPE es parte del pacto democrático europeísta. (Sin embargo), a veces en el PPE están presentes fuerzas ambiguas, como pasa en Hungría con el primer ministro (nacionalista) Viktor Orbán (cuyo partido, Fidesz-Unión Civica Húngara, pertenece al grupo del PPE). Es un problema del PPE dejar las cosas claras: ser democráticos europeístas o racistas nacionalistas.

“Las elecciones mexicanas han sido elecciones democráticas. Ha ganado el presidente López Obrador. Doy un juicio positivo y creo que se puede abrir una nueva página en México con esta presidencia. Los europeos deben ser más humildes y atentos a las formas de democracia popular que se desarrollan en Latinoamérica y ser menos superficiales en colocar un estigma y una señal negativa en experiencias diferentes a las de Europa”.

–Las graves violaciones a los derechos humanos en México suelen provocar tensiones entre las fuerzas políticas de la delegación. En tanto que presidente de la delegación ¿empujará la discusión del tema de los derechos humanos en México y, de ser el caso, con qué enfoque?

–Por supuesto que sí. Hay un tema de violaciones de derechos humanos, en particular en zonas urbanas en contra de los activistas sociales. En las zonas internas donde están las comunidades indígenas hay una violación constante de los derechos humanos que debemos tomar en cuenta.

“Pero el tema del narcotráfico no es un tema solamente de violación de los derechos humanos, es un tema de economía, de relaciones entre criminalidad organizada y el Estado. Es un tema muy importante. Desde 2006 en México han muerto 250 mil personas. Creo que el tema principal, y la gran ocasión que tiene Obrador, es intentar reformar el Estado mexicano en la relación entre el Estado federal y los estados. Ese es el tema.

“Vengo de un país que tiene mucha experiencia en la lucha contra el crimen organizado, la mafia, la Camorra, la Ndrangheta. Nosotros no damos un juicio moral hacia el gobierno de México o los mexicanos porque sabemos lo que significa combatir el crimen organizado, que junta corrupción, licitaciones públicas, flujo de dinero, poder, y control militar del territorio. Podemos intercambiar experiencias”.

–¿El combate al narcotráfico debe estar militarizado o no?

–Obrador hizo bien en disolver los aparatos de seguridad que estaban muy claramente implicados con los cárteles, y ha creado la Guardia Nacional. No voy a dar un juicio, pero el trabajo de inteligencia y de información de la policía es diferente al trabajo de los militares. Es importante que estas 50 mil unidades de la Guardia Nacional sean capacitadas con las mejores policías del mundo, aquellas con experiencia y que han tenido que combatir el crimen organizado.

“También es importante reformar el código penal. Porque nosotros en Italia, después de 100 años de mafia, desde la unificación del país, hemos comprendido que sólo con la introducción en el código penal del delito de asociación mafiosa y de la creación de un distrito único antimafia (jurisdicción) se podía combatir la fuerza política y militar de la mafia. No se pueden afrontar a cada uno de los cárteles en cada estado individual. No se puede afrontar la mafia como si fuera un crimen cualquiera. Es un delito que une a muchos poderes y muchas personas”.

Smeriglio toma una hoja de papel y traza un mapa de Italia, en el que va apuntando:

“En Sicilia hay control militar; en Roma, control político; aquí está el norte, Milán, productivo, rico, está la finanza, el control financiero. En Italia tenemos una jurisdicción única antimafia, no un juez en Sinaloa, otro en Guerrero, etcétera; uno nacional que aborde el poder militar, financiero y político de los cárteles.

“Un experto de la mafia italiana y miembro del parlamento, y que fue asesinado por la mafia, decía que si sigues al dinero, encuentras a la mafia. En Palermo, en Sicilia, está la violencia; pero en Roma, la corrupción política y en Milán la inversión financiera. Creo que esta gran experiencia que tenemos los italianos de tragedias, de muertos, se puede poner a disposición de un gobierno valiente, porque requiere coraje para hacerlo”.

–En octubre de 2014 el Parlamento Europeo emitió una resolución sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Su grupo político votó, junto con el grupo del PPE, a favor de esa resolución, que desligaba al gobierno mexicano de entonces con los hechos, aunque ya había elementos que apuntaban al involucramiento de las fuerzas del Estado en el crimen. Por eso los verdes europeos y el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria se deslindaron de esa resolución. Eurodiputado, ¿usted sigue pensando que el Estado mexicano no es responsable de los hechos de Ayotzinapa?

–Un gran intelectual italiano, Pier Paolo Pasolini, hablando de las matanzas fascistas de los años 70, decía “yo sé, pero no tengo las pruebas”. Pienso que hay que seguir buscando la verdad, y tenemos que encontrar los cuerpos de los 43 desparecidos. Ese es el primer punto. Después creo que es difícil imaginar la desaparición y el secuestro, y probablemente la matanza de 43 jóvenes sin que ningún aparato del Estado haya estado enterado. Hoy es importante continuar buscando la verdad, porque si encontramos las huellas de estos jóvenes podremos saber también quién y porqué los han matado.

–¿Y usted empujará el diálogo en ese tema con los legisladores mexicanos?

–Sí, espero que se pueda hacer un trabajo conjunto. Nosotros no nos presentamos como superiores; sólo queremos poner a disposición nuestra experiencia para México y el actual gobierno que, en mi opinión más política, es uno que puede llegar a cambiar algunas cosas.

–El tratado de libre comercio, diálogo político y cooperación ha sido modernizado. Está pendiente su ratificación. Los verdes ya advirtieron que votarán en contra en caso de no haber una estricta cláusula democrática dentro del cuerpo del tratado global. ¿Qué hará el grupo socialista?

–Creo que en los próximos meses llegaremos a la firma del acuerdo económico y comercial. Es un hecho muy importante para México y Europa, para el libre comercio de productos, para no dejar ganar la idea del proteccionismo, los aranceles y de la defensa de los mercados internos, que es lo que está haciendo Trump en Estados Unidos. Pero hablo por mí. Tendremos una discusión en el grupo socialista en los próximos días, cuando nos llegue el texto definitivo del acuerdo. Por ahora tenemos el texto provisorio del acuerdo comercial.

“En ese momento miraremos los documentos y expresaremos un juicio. Yo espero que la parte sobre la tutela de los derechos civiles, de la libertad de prensa y de los derechos humanos esté presente en el acuerdo global. Espero también que haya una gran atención en la parte comercial que trata de las licitaciones públicas, porque volvemos al tema de la corrupción, pues las licitaciones públicas son una gran oportunidad de desarrollo, pero también una gran oportunidad de corrupción.

“Debemos poner mucha atención porque en Mexico, como en Italia, hay mucha economía criminal que puede invertir en la economía legal. Esa será una preocupación de mi grupo, y lucharé para que este aspecto esté ligado a la legalidad del desarrollo, la transparencia y la justicia social, porque quien tenga capital negro no debe poder usufructuar las oportunidades de este acuerdo. El acuerdo debe luchar contra los criminales”.

–La relación del Parlamento Europeo con México y Latinoamérica está muy influenciada por los eurodiputados españoles de todos los grupos. Desde hace 10 años los presidentes de la delegación para México han sido españoles. Es normal por cuestiones históricas, pero también es verdad que suelen apiñarse e imponerse cuando se trata de defender sus intereses nacionales por encima de otras consideraciones. ¿Ser italiano le permite actuar con independencia de tales intereses españoles?

–Claro que sí, creo que es un hecho bastante positivo que el presidente de la delegación sea italiano. Es normal que haya una atención de España hacia Latinoamérica. Es un hecho histórico, colonial, antiguo, que reenvía a una larga memoria. Pero ayuda tener otra mirada, otro punto de vista sobre Latinoamérica.

“Desafortunadamente, este aspecto de la unidad nacional lo encontramos a menudo en la UE, no solamente en la relación con México. Es uno de los límites de la UE: el hecho que las fuerzas políticas se agrupen más en torno al interés nacional que a los ideales del grupo político. Creo que esto se supera dando cada vez más poderes a la UE”.

–El grupo del PPE tomó la defensa de los gobiernos de derecha que hubo en México entre 2000 y 2012 y luego incluso del más reciente del priista Enrique Peña Nieto. Esa defensa se reflejaba en las resoluciones. Se considera que el actual gobierno es el primero de izquierda en México. Usted, que es socialista, ¿será crítico con el gobierno de López Obrador?

–Conozco un poco la historia de México, sobre todo su historia contemporánea, y pienso que uno de los problemas más grandes es ayudar al país a desarrollar una democracia autónoma, que no sea dependiente ni de la UE ni de Estados Unidos. Creo que esto no ha sucedido. No se ha desarrollado una democracia autónoma. México ha sido muy dependiente de Estados Unidos desde un punto de vista económico, con su tratado de libre comercio.

“Miro con confianza y curiosidad al gobierno de Obrador. Sé que no es fácil. Sé que Morena es un movimiento plural, y que dentro de Morena hay personas extraordinarias. Sé también que en algunos espacios periféricos Morena puede ser infectado por el narcotráfico. Por eso creo que debemos favorecer esta situación novedosa. Los problemas son muchísimos: los flujos migratorios, la pobreza, la injusticia social, las condiciones de las comunidades indígenas, pero hoy hay más posibilidades que respecto a ayer. Y yo haré mi parte para favorecer la relación de Europa con México”.

*Esta columna Europafocus fue publicada el 20 de noviembre de 2019 en el portal de la revista Proceso. Aquí puedes leer el texto original.