«Exagerado», el poderío internacional del narco mexicano: experto europeo

Rodrigo Aréchiga, sicario del Cártel de Sinaloa capturado en Amsterdam en 2013. Foto: Twitter

BRUSELAS (apro).- La supuesta expansión internacional del narcotráfico mexicano— principalmente del Cártel de Sinaloa, que el pasado 17 de octubre mostró en Culiacán una alta capacidad de combate que forzó al ejército a liberar al hijo de Joaquín El Chapo Guzmán— es una “exageración”.

En la Unión Europea (UE), que con cuatro millones de consumidores anuales es uno de los mercados más atractivos para los traficantes de cocaína, ningún cártel mexicano figura como una “amenaza mayor” para las policías antidrogas y tampoco inquieta a la opinión pública ni a los medios de comunicación.

Así lo asegura en una conversación con este columnista el experto francés Laurent Laniel, director de análisis científico del Observatorio Europeo para las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), la agencia descentralizada de la UE cuyo objetivo es ofrecer información y “evidencia sólida” para el diseño regional de leyes y estrategias en materia de estupefacientes.

Laniel fue investigador del Instituto Nacional de Altos Estudios de Seguridad (Francia) y antes del Observatorio Geopolítico de las Drogas, una organización independiente francesa que estudia cómo evoluciona la producción y el tráfico de drogas. También ha coordinado proyectos para la Comisión Europea y ha sido consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Laniel —a quien se entrevistó antes de que un presunto comando de narcotraficantes emboscara y asesinara a miembros indefensos de la familia LeBarón en el norte de México el 4 de noviembre último— ha realizado estudios acerca del mercado mexicano de estupefacientes y grupos armados, principalmente en el estado de Guerrero.

Hay que destacar algunos datos y elementos importantes de contexto. En junio pasado la OEDT reportó, basado en cifras de 2017, que estaba al alza el mercado de la cocaína en Europa y alertó sobre un récord histórico de sus decomisos, sobre todo en Bélgica, país que sustituyó a España como principal puerto de entrada de la droga a Europa.

Europol estima que el mercado europeo de las sustancias ilícitas genera 24 mil millones de euros al año, de los cuales cinco mil 700 millones corresponde al valor minorista de la cocaína, la segunda droga que más se consume en la región muy por detrás del cannabis (la hierba se trafica de Albania y la resina de Marruecos).

La misma fuente ha identificado en el bloque comunitario alrededor de mil 700 grupos criminales organizados (de cinco mil totales bajo investigación) dedicados a la producción, tráfico o distribución de sustancias ilícitas. Estas asociaciones delincuenciales están integradas por nacionales de 180 países, aunque la mayoría (60%) son ciudadanos originarios de alguno de los 28 Estados miembros de la UE.

En abril de 2013 Europol emitió y distribuyó entre las policías europeas una “alerta de amenaza” sobre el “posible impacto futuro” de los grupos mexicanos del crimen organizado a través de su rol de “coordinadores” del tráfico de cocaína y drogas sintéticas a Estados Unidos y Europa.

Dicha notificación no ha sido renovada. Tampoco se pudo concretar un acuerdo de cooperación entre Europol y México que los países de la UE aprobaron en 2013, pero que el Parlamento Europeo cuestionó fuertemente por el nivel de corrupción que hay en las instituciones policiacas de nuestro país y por las débiles leyes nacionales en materia de protección de datos personales, que hacían temer a los europeos un mal uso en el intercambio de informaciones estratégicas. En 2017 Europol cambió sus estatutos de funcionamiento. Antes, pudo concretar acuerdos con Georgia, Brasil y Emiratos Árabes Unidos, pero no con México.

Los reportes actuales de Europol, que atribuyen el control del trasiego de cocaína a los cárteles de Colombia, apuntan que tal sustancia ilegal es transportada básicamente en contenedores de barcos que parten de puertos de Brasil, Venezuela, Argentina y de las islas del Caribe; sin embargo, sin dar mayores explicaciones dejaron de mencionar como puntos de salida los puertos de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, y Manzanillo, en Colima.

A petición de la justicia estadunidense, las agencias de seguridad europeas han seguido el rastro y aprehendido a importantes capos mexicanos. Por ejemplo, en 2012 la policía española capturó en Madrid al primo de El Chapo Guzmán, Jesús Gutiérrez Guzmán, que con otros mexicanos intentaba expandir el negocio del Cártel de Sinaloa en aquel continente. Gutiérrez fue extraditado a Estados Unidos y condenado a 16 años de cárcel por narcotráfico.

José Rodrigo Aréchiga, El Chino Ántrax, presunto jefe de sicarios del jefe del Cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, fue arrestado en diciembre de 2013 en el aeropuerto internacional de Ámsterdam, Holanda, y posteriormente entregado a las autoridades estadunidenses.

Más recientemente, en 2016 fue detenido en la capital de España, por tráfico de drogas y lavado de dinero, Juan Manuel Muñoz, El Mono Muñoz, considerado el enlace europeo de Los Zetas y quien se habría convertido en “cooperante” de la justicia de Estados Unidos tras haber sido extraditado a ese país este año.

“Los cárteles mexicanos todavía no son vistos como una amenaza mayor en Europa”, afirma Laniel en conversación telefónica desde Lisboa, Portugal, en donde se encuentra la sede del OEDT.

Continúa:

“Los cárteles mexicanos no preocupan, o no preocupaban hasta hace muy poco, pero preocupan tanto como otros grupos criminales de la UE y de países de fuera como Albania, Serbia, Montenegro, la región de los Balcanes, además de las organizaciones colombianas o marroquíes”.
-¿A qué se refiere exactamente con ese matiz?, se le cuestiona.

–Este año tuvieron lugar en Holanda y Bélgica decomisos de grandes cantidades de metanfetaminas y, en mayo, de un laboratorio clandestino dentro de un barco en (el puerto holandés de) Moerdijk, dentro del que se procesaba metanfetamina cristalina. En el operativo de la policía se hallaron cinco o seis kilos de la droga y fueron detenidos tres ciudadanos mexicanos.

“En junio —prosigue Laniel, quien se reúne regularmente con mandos policiacos europeos— fueron decomisadas 2.5 toneladas de metanfetamina en Rotterdam. Según los sospechosos y los documentos que se encontraron durante el decomiso, el cargamento está ligado a una compañía en México registrada en España. Y en agosto también en Holanda se decomisaron en una bodega otros 32 kilos de la misma sustancia, que se comprobó que provenía de México”.

El especialista galo sostiene que “esos son indicios de un involucramiento de los cárteles mexicanos en el negocio de las metanfetaminas en Europa.

“Puede ser —dice— que tengan la intención de desarrollar el mercado europeo de ese estimulante sintético, o que nos estén utilizando como lugar de refinamiento y producción final para ser enviada a mercados de Asia, que son mucho más lucrativos que los europeos, donde es una droga marginal”.
-En cualquiera de esos supuestos, ¿qué grado de amenaza plantea a la seguridad europea?

–En Europa hay un mundo criminal muy apto, y muy concretamente en la producción de drogas sintéticas. Hay una tradición en Holanda y Bélgica, pero también en Polonia y República Checa. Creo que los traficantes europeos están ahora alquilando su conocimiento y su infraestructura local a quien quiera pagar por usar sus servicios de refinamiento de droga. Se sospecha que fue enviada metanfetamina base de México para realizar en Europa el proceso final de cristalización. Algunos cristales decomisados eran muy grandes y puros, por lo que tienen un mayor valor comercial”.

Laniel hila su análisis:

“No me extraña que los narcotraficantes mexicanos estén aprovechando esa oferta de servicios; también lo están haciendo otros grupos criminales internacionales. Lo que no me queda claro es cómo, con el poderío que se le atribuye a los cárteles mexicanos en México, Estados Unidos o Colombia, en Europa no se han detectado con mayor fuerza. Entre las policías y en la prensa de Europa no se habla mucho de esa amenaza. No es un asunto que destaque públicamente. Quizás es porque los cárteles mexicanos se reservan el territorio europeo para manejos financieros y blanqueo de dinero, más que el trasiego de drogas”.
–¿Las policías europeas están detectando operaciones financieras del narcotráfico mexicano?

–Las policías europeas están bien capacitadas. Pero hay que decir que en muchos países se les está pidiendo mucho: además de luchar contra el narcotráfico deben hacerlo contra el terrorismo, contra la inmigración irregular, contra las manifestaciones callejeras. Pero aunque hay una presión muy fuerte sobre las policías, hay investigaciones sobre lavado de capitales. Y si hubiera grandes operaciones de blanqueo mexicanas, ya las hubiéramos detectado desde hace tiempo. Lo que puede suceder es que los cárteles mexicanos sean muy eficientes para esconder sus operaciones de blanqueo, que éstas tengan que ver más con el control en México de la estructura financiera legal y el uso de empresas que no están asociadas directamente al crimen organizado. Es posible que así sea”.

–Montarse sobre los canales legales entonces complicaría la detección…

–Tampoco hay que olvidar que en Europa hay grupos del crimen organizado bastante poderosos. En algunos países sostienen buenas conexiones con profesionales y políticos. Estamos frente al mismo fenómeno. En México las consecuencias son mucho más dramáticas con el alto nivel de violencia, muertes y corrupción, pero en Europa no estamos libres de esos fenómenos”.

–En un reportaje sobre el crecimiento del mercado europeo de la cocaína, transmitido recientemente por la televisión franco-alemana ARTE, Ignacio Miguel de Lucas Martín, el fiscal antidrogas de la Audiencia Nacional española, aseguró que la fuerza y potencial de violencia de los cárteles está siendo “subestimado” en Europa, y advirtió del “riesgo de una mexicanización”.

–Lo que pasa es que España está enfrascado en este momento en una ofensiva para terminar con los traficantes de droga de toda la vida de una región de Andalucía, cerca de Algeciras y Gibraltar. Se han dado algunos hechos de violencia, pero no llegan a los niveles mexicanos. Un tipo que huía en un barco mató a un niño sin querer y unos narcos se llevaron a uno de sus compañeros detenido que estaba en un hospital. Y hay grandes narcotraficantes españoles que se burlan de las autoridades en videos que suben a sus cuentas de Twitter. Esa situación implica la complicidad social con los narcos por parte de los habitantes de varias ciudades, que hace difícil la acción de la policía”.

Precisa Laniel:

“En Europa hay violencia, hay tortura, pero no como en México. La palabra `mexicanización´ la usó (el fiscal español) para llamar la atención, y con razón, de que, si lo dejamos así, el problema puede degenerar en cosas peores. Es un llamado de atención al poder político y judicial para señalar que es grave, y que hay que enfocarlo con mucho cuidado y ser muy eficaces en el combate contra este fenómeno”.
Continúa:

“El juez tiene razón en que hay varios puntos así en Europa, donde los narcotraficantes tienen un gran poder y han comprado gente y se mueven en un ámbito social en que es tolerado. Estos lugares suelen ser barrios pobres, a las afueras de París, el sur de España, partes de Galicia, Inglaterra, Holanda. Son foquitos donde el crimen organizado ligado al mercado de la droga tiene un poder que no debería tener. Pero no son mexicanos, son europeos quienes ejercen la violencia e imponen riesgos mucho más serios”.
-Pero la cocaína proviene de países de América Latina donde los cárteles mexicanos son muy poderosos…

–Proviene de Colombia, Perú y Bolivia. Pero la información que disponemos en el observatorio nos indica que (los traficantes) son colombianos o peruanos, y cada vez más europeos van directamente allá a comprar grandes cantidades de droga para traerlas hasta Europa. No tenemos información de que el trasiego sea organizado por los cárteles mexicanos. Supuestamente tienen un gran poder en Colombia y manejan el negocio, pero nosotros aquí vemos que son colombianos y europeos los que controlan ese comercio”.

-Existen informaciones periodísticas, fundadas algunas en supuestas investigaciones internacionales, sobre la presencia global del Cártel de Sinaloa incluso, se dice, hasta en 70% del planeta.

–Hay que aportar pruebas. Estoy abierto a creerlo, pero no veo evidencias de que sea así. Estoy estratégicamente ubicado en el observatorio para estar enterado de ese tipo de información. El hecho de que no esté enterado es una muestra de que no es tanto así, o lo es de una manera que pasa complemente desapercibida en Europa: o no entendemos cómo funciona el negocio de las drogas o esas declaraciones son exageradas. No le puedo aportar pruebas de lo que digo porque lo que digo se basa en una ausencia de pruebas de que los cárteles mexicanos son muy fuertes en Europa”.

*Esta columna Europafocus fue publicada el 11 de noviembre de 2019 en el portal de la revista PROCESO.Aquí puedes leer el texto original.