Renaud Camus. Foto: Commons

El sangriento “efecto Camus”

El libro El gran reemplazo, publicado a principios de esta década por el filósofo francés Renaud Camus, ha servido de inspiración para matanzas como la perpetrada en El Paso, Texas. Y aunque el autor trata de deslindarse de los efectos perniciosos de su ideología supremacista, lo cierto es que los agresores han actuado con base en ella. Según Camus, el fenómeno del reemplazo es, simplemente, la sustitución de un pueblo por otro. En esta lógica, la causante de un escenario así sería, por ejemplo, la inmigración masiva.

BRUSELAS (Proceso).- El francés Renaud Camus es el creador, hace apenas 10 años, de la teoría conspiracionista de El gran reemplazo, que inspiró al autor de la masacre del 3 de agosto pasado contra población hispana de El Paso, Texas. Antes, en marzo pasado, el australiano Brenton Tarrant, de 28 años, acribilló a decenas de musulmanes en dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, basado en el mismo método.

Camus, quien pronto cumplirá 73 años, es escritor y filósofo. Preside dos organizaciones en Francia: el Parti de l’in-nocence, que fundó en 2002, y el Consejo Nacional de la Resistencia Europea, que registró a finales de 2017 y cuyo nombre evoca al órgano que coordinó a los militantes franceses que resistieron a la ocupación nazi.

Ese consejo emitió el miércoles 7 un comunicado de prensa donde se refiere a la “terrible masacre” de El Paso; el resto del contenido revalida la perspectiva ultraderechista de Camus: “El cambio de pueblos y civilización, la sumersión étnica, el genocidio por sustitución es el mayor fenómeno de una época” que afecta a Europa, Norteamérica y Oceanía.

El comunicado también clama que el supuesto relevo de los europeos blancos “es el crimen contra la humanidad por excelencia del siglo XXI”.

Al igual que lo hizo tras el atentado de Tarrant, cuando aseguró estar contra la violencia, el polémico filósofo francés lleva días negando cualquier responsabilidad en el tiroteo de Texas.

“Es como si alguien reprochara a un historiador de haberlo arruinado porque escribió un libro titulado la Gran depresión”, escribió Camus este jueves 8 en su cuenta de Twitter.

Es en esa red social donde puede medirse el extremismo del filósofo. En otro tuit escribió que el “desplazamiento” de las poblaciones blancas por la llegada de inmigrantes es comparable a las deportaciones de judíos en el nazismo. Es el “totalitarismo de hoy”, dice.

Y retuitea el mensaje, en tono de burla, de una usuaria, quien afirma: “Discúlpenme por haber nacido blanca y privilegiada. Me da asco y siento tanta pena”. Alguien comenta: “El progresismo y el antirracismo son enfermedades mentales”; otro clama: “Frente a la extinción (de los blancos), la rebelión”.

Camus comparte igualmente una nota que informa que cinco adolescentes franceses habrían violado a una joven noruega en España. “Sí, pero, ¿cuál es la raza de sus perros?”, pregunta Camus, sugiriendo de forma grotesca que los presuntos violadores son franceses de origen magrebí o africano.

La nueva realidad

Entrevistado en 2013 por la emisora internacional de la radio estatal La Voz de Rusia (hoy Radio Sputnik), Camus explicó que El gran reemplazo no es una “teoría” sino “una realidad”, y que, “simplemente, es la sustitución de un pueblo”.

Y añadió: “Por un movimiento que es extremadamente rápido y que se está acelerando, otro pueblo se impone, lo que necesariamente implica otra civilización. Se trata de la sustitución de un pueblo por otro: en las calles, en las universidades, en las escuelas y especialmente en las cárceles, porque es allí donde el reemplazo está mucho más avanzado”.

Según esta tesis, una “inmigración masiva” de poblaciones extraeuropeas, principalmente árabes y africanas, que presentan tasas de fecundidad más altas, estarían superando en número al “pueblo originario” caucásico (blanco) europeo, e imponiendo su cultura y religión.

En esta visión racista, lo que determina la pertenencia a la nación francesa es el color de piel o la etnia, sin importar incluso haber nacido en Francia.

Es por eso que el australiano Tarrant expone en un manifiesto que colgó en internet antes de cometer sus ataques, titulado precisamente El Gran Reemplazo, que fue durante un viaje de turista a Francia cuando se percató con repugnancia que los musulmanes habían “invadido” el país, lo que describió como “un genocidio blanco”, que son palabras de Camus.

Según el filósofo francés –quien también estudió derecho, letras y ciencia política–, esa sustitución demográfica es organizada voluntariamente por una élite capitalista, que llama “mundialista”, con el fin de crear un nuevo hombre desprovisto de nación, etnia o cultura que pueda amoldarse a las necesidades de “intercambio” y “deslocalización” de la economía globalizada.

Las cifras no sustentan esa teoría: sumando migrantes no europeos y sus descendientes, esta población apenas representa 12% de la población francesa, según una estimación del diario Le Monde. Y lo mismo sucede en otros países europeos.

El número de migrantes, por otro lado, ha aumentado poco, de 2.9% de la población mundial en 1990 pasó a 3.3% en 2015, según señala la ONU, mientras que la cifra de quienes llegan a Europa está bajando; este año han entrado 30 mil. Actualmente viven 22 millones de nacionales de países fuera de la Unión Europea; es decir, 4.3% de su población total (508 millones).

De acuerdo con Le Monde, el término “gran reemplazo” aparece en 1900 en el libro El llamado al soldado, del político y escritor Maurice Barrés, considerado uno de los padres intelectuales del nacionalismo francés y señalado por su antisemitismo.

Fue después de la Segunda Guerra Mundial que la tesis del cambio de población cobró fuerza en los círculos neonazis franceses y tomó forma la idea de un “complot judío” para favorecer “el mestizaje biológico y cultural”, cuyo objetivo era “destruir Europa”.

Citado por el mismo rotativo, el historiador Nicolas Lebourg explica que Camus actualizó esta teoría después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York: retiró los elementos antisemitas y lo adaptó al concepto del choque de civilizaciones con una base islamofóbica.

El cambio

Camus defendió por primera vez “el reemplacismo” en su libro Abecedario de la In-nocencia (sic), publicado en 2010, teoría que desarrolló definitivamente en su obra El gran reemplazo, que salió al público al siguiente año.

Extrañamente, el pasado político de Camus está anclado en su militancia de izquierda. Participó con las brigadas gay en las revueltas de mayo del 68 en París y fue miembro del Partido Socialista durante las décadas de los setenta y los ochenta.

Fue un célebre escritor que se codeó con la vanguardia del arte y la cultura de ese tiempo. Fue discípulo del gran filósofo y semiólogo Roland Barthes, quien escribió el prefacio de su libro Tricks, de 1979, donde relata sin pudor sus encuentros amorosos.

“¿Quién se acuerda que el polémico escritor, hoy ídolo de los fascistas, era en los años setenta una figura de la causa homosexual y autor reconocido por la izquierda intelectual?”, se preguntaba en junio de 2016 el semanario galo Le Nouvel Observateur.

Camus mostró que había girado a la extrema derecha cuando causó un escándalo en 2000 al declarar en público que una conocida emisión cultural tenía una “sobrerrepresentación” de judíos, por lo que fue tachado de antisemita.

Ese episodio marcó su radicalización a la derecha. En 2014 fue condenado por provocación al odio o la violencia contra los musulmanes, a quienes calificó durante una conferencia en 2010 como “hampones” y “colonizadores buscando hacer la vida imposible (a los franceses blancos), forzarlos a huir, evacuar el terreno o, peor, someterlos”. Son, acusó, “el brazo armado de la conquista”.

El tribunal consideró en su fallo que, “en una estigmatización de un exceso raro”, las palabras del escritor presentaban a los musulmanes “sin medida ni reserva, salvo en su forma pura”, “como guerreros invasores cuyo único objetivo es la destrucción y la sustitución del pueblo francés y su civilización por el islam”.

Su teoría, sin embargo, ha sido extensamente adoptada por la extrema derecha, incluyendo comentaristas, intelectuales y políticos muy mediáticos en Francia, pero también por sectores conservadores supuestamente más moderados. En 2016, por ejemplo, el expresidente Nicolas Sarkozy llegó a decir que “la civilización europea” “sentía que se volvía minoritaria”.

El libro Sumisión, donde el multipremiado novelista Michel Houellebecq imagina que los islamistas llegan al poder en Francia, estaría basado en una serie de conversaciones que tuvo con Camus, cuyas ideas, además, son divulgadas sin cuestionamiento por los medios estatales rusos, cuyos periodistas no ocultan “el placer” de entrevistarlo y lamentan que no sea más conocido.

No se puede decir lo mismo de su carrera política, que ha sido un fracaso. En 2012, sin apoyos suficientes, renunció a su candidatura a la presidencia y llamó a votar por Marine Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional (hoy Agrupación Nacional), lo que le costó que la editorial que publicaba su obra lo dejara de hacer.

En las elecciones europeas de 2014 apenas alcanzó 0.05% de los votos, y en las más recientes de mayo pasado tuvo que retractarse de la lista electoral que encabezaba. El motivo: la difusión de una fotografía en la que aparecía la segunda candidata en turno dibujando una cruz gamada en la arena. Camus siempre ha expresado su repudio al nazismo.

*Este reportaje se publicó el 11 de agosto de 2019 en la edición 2232 de la revista ProcesoAquí puedes leer el texto original.

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