Europa: tras el gas shale de América Latina

BRUSELAS, Bel. (apro).- El más importante foro de debate entre legisladores de la Unión Europea (UE) y Latinoamérica votará en junio próximo una resolución que, en su versión actual, promueve que las compañías europeas exploten el gas de esquisto de los países latinoamericanos, pese a los potenciales riesgos al medio ambiente que representa la técnica de extracción de fractura hidráulica.

México destaca por ser el segundo de la región con las mayores reservas recuperables de ese energético, después de Argentina.

La Asamblea Latinoamericana (Eurolat) –instancia de 175 miembros creada en 2006 por mandato de la Asociación Estratégica Birregional, acordada por los jefes de Estado de ambas partes—adoptará su resolución el 5 de julio entrante, en el marco de los trabajos de la Segunda Cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la UE que tendrá lugar los días 10 y 11 del mismo mes.

En su versión del 2 de marzo pasado, el documento –cuyo nombre completo es“Proyecto de propuesta de resolución sobre oportunidades y desafíos del gas de esquisto en los países de América Latina y el Caribe y en los Estados miembros de la UE”–, comienza al afirmar que el también llamado gas shale “constituye una revolución en el sector de la energía cuyo potencial comercial, intereses geopolíticos y geoeconómicos es enorme”.

Señala que existe “una creciente dificultad para explotar yacimientos de hidrocarburos a medida que se van agotando los más accesibles y productivos”. Por lo tanto, asegura, hay que considerar “los bajos costos de la extracción del gas de esquisto gracias a los avances tecnológicos en los países en los que existen grandes reservas”.

El siguiente párrafo de la resolución –la cual obtuvo Apro– hace referencia a la “cantidad” de reservas de gas de esquisto existente en Europa y América Latina y recuerda “la relación histórica (que hay) entre las dos regiones”. Luego hace referencia a “las limitaciones en cuanto a la capacidad financiera, técnica y de ejecución en los países de América Latina para alcanzar el máximo potencial, debidas a un modesto nivel de inversiones”.

Esos mismos argumentos se repiten más adelante, añadiendo que “América Latina es el continente con mayor riqueza natural y potencial de crecimiento económico durante los próximos años”. Ante ello, subraya el texto, “una mayor apertura al exterior (de su parte) podría apuntalar su ya imprescindible papel en el escenario mundial”.

Más aún, la resolución considera “crucial” acordar una “respuesta común” para explotar las reservas de gas de esquisto, “garantizando la seguridad e independencia energéticas” de ambas regiones.

El documento de Eurolat exhorta a la “creación de las condiciones adecuadas para la atracción de inversiones, superando las (actuales) limitaciones financieras y técnicas (y) sentando las bases para la creación de riqueza de forma sostenible”.

“Preocupaciones”

Los ponentes de la resolución son Pilar Ayuso, eurodiputada española del grupo del Partido Popular Europeo –la primera fuerza política del Parlamento Europeo– y Mauricio Gómez Amín, diputado del Partido Liberal Colombiano y miembro del Parlamento Andino, donde están representados los congresos de Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú.

Su propuesta de resolución –cuyo debate se lleva al seno de la Comisión de Desarrollo Sostenible, Medio Ambiente, Política Energética, Investigación, Innovación y Tecnología de Eurolat– no tiene carácter vinculante, pero refleja un ambiente legislativo mayoritariamente favorable a los intereses de las empresas de gas shale, pese a reconocerse que hay “preocupaciones” en torno al proceso de fracturación hidráulica de alto volumen, una técnica que consiste en “bombear agua, arena y agentes químicos a gran presión en las formaciones de rocas de esquisto para así liberar el gas natural atrapado”.

El fracking, agrega el texto, plantea “preocupaciones con respecto a la posible contaminación de las masas de agua subterráneas o en la superficie, los productos químicos utilizados, (los efectos sobre) la salud pública y la sismicidad inducida”. Además, se admite, durante el proceso de extracción del energético “puede” generarse “un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente por la liberación de metano” a la atmósfera.

No obstante, el documento no renuncia a la controvertida técnica: el punto número 12 de la propuesta de resolución “pide que en el marco de la Asociación Estratégica Birregional se privilegie la transferencia de conocimiento y tecnologías que permitan mejores prácticas en la utilización del fracking”, no su prohibición, como Francia y otros países europeos lo han decidido por principio de precaución.

Es más, el documento propuesto a la Eurolat insta a los poderes legislativos de Latinoamérica a “elaborar marcos regulatorios sobre el fracking”.

Al seguir esa misma línea, la resolución refiere que “la actitud de la UE con respecto a la extracción de gas de esquisto revela prudencia y voluntad de evaluar adecuadamente los datos científicos” y determina que el uso de la fractura hidráulica “debe hacerse con las debidas garantías ambientales y administrativas”.

Sin embargo, también menciona que Estados Unidos “es pionero” en la explotación del gas shale y que su producción “se incrementó exponencialmente la última década”, previéndose que ésta se triplique en 2035, aunque no se precisa que ese país permite ampliamente el fracking.

El grupo del Partido Verde –minoritario en el Parlamento Europeo– pretende introducir al texto de resolución algunas enmiendas, a sugerencia de la organización medioambiental Friends of the Earth Europe.

Una de ellas exige que, dada la diferencia de leyes que existen en la materia entre ambas regiones, se ponga en vigor un régimen que permita, en caso de violaciones legales en Latinoamérica, que las compañías europeas sean también juzgadas por la legislación de su país de origen.

Otra de esas enmiendas –cuyo plazo para presentarlas es este 12 de mayo— deja constancia que la emisión de metano durante la producción del gas de esquisto, así como durante su consumo, pone en peligro los objetivos que se fijó la UE para combatir el calentamiento global.

La eurodiputada de los Verdes Europeos, Molly Scott-Cano, integrante de Eurolat y quien da seguimiento al reporte de Ayuso, afirma que la explotación del gas y el petróleo de esquisto “enfrían” el desarrollo de las energías renovables, por lo que no pueden ser consideradas energías de transición de los combustibles fósiles.

Caso México

El contenido de la citada propuesta de resolución activó las alertas de Friends of the Earth Europe, por lo que el pasado 21 de abril organizó en el Parlamento Europeo una sesión para analizar los potenciales daños medioambientales que ha generado la explotación del gas de esquisto en América Latina.

A la reunión asistió la eurodiputada inglesa Scott-Cano y en ella se presentaron los casos de Argentina, Brasil y México.

La exposición de la situación mexicana se sustentó en las informaciones del reporte “Fracking en Latinoamérica: Amenazas desde las nuevas fronteras del gas shale”, que elaboró la misma organización medioambientalista. El investigador principal de ese informe, el alemán Andy Gheorghiu, fue el encargado de presentar el caso México en la mencionada sesión en el Parlamento Europeo.

La eurodiputada Ayuso declinó la invitación de Friends of the Earth para asistir a la sesión. Tampoco respondió a la solicitud de entrevista que realizó este corresponsal a través de su asistente Silvia Hitos.

El diagnóstico global del mencionado reporte, en poder de Apro, explica: “Debido a que la producción mexicana de petróleo ha caído significativamente en la última década, el gobierno (de Enrique Peña Nieto) parece dispuesto a desarrollar los recursos nacionales de gas de esquisto, (a pesar de que) muchos de los yacimientos se encuentran en áreas donde hay carencia de agua y de que existe preocupación en torno al impacto del fracking sobre la actividad sísmica del país”.

Refiere que el consumo de energía en México, sobre todo de gas, ha estado creciendo desde 2004, por lo que la apertura peñanietista del sector abre la posibilidad de atraer inversiones extranjeras interesadas en la extracción del gas de esquisto, tomando además en consideración que la Agencia Internacional de Energía (AIE) coloca al país como el sexto del mundo con la mayor cantidad de gas de esquisto recuperable.

De acuerdo con información oficial que retoma Friends of the Earth, fueron perforados 165 pozos de exploración en las cinco cuencas o zonas identificadas con potenciales yacimientos de gas shale en el país: Chihuahua, Burgos, Veracruz, Sabinas-Burro-Pichachos y Tampico-Misantla.

Según un informe de 2013 de la AIE que cita el reporte de la ONG, Pemex anunció su intención de perforar hasta 80 pozos en la cuenca de Tampico para 2015 y otros 10 en la cuenca de Veracruz para 2016, pero no ha habido tareas de exploración; la paraestatal únicamente perforó 10 pozos en 2014 en todo el territorio.

La AIE advierte que el potencial de México puede enfrentar limitaciones, ya que las reservas se encuentran a una profundidad superior a cinco kilómetros y el costo de desarrollo de cada pozo es sumamente alto, de entre 20 y 25 millones de dólares para una producción modesta de gas.

Pero Pemex, expone el reporte de la ONG europea, tiene previsto comenzar este año la producción comercial de gas shale, con el objetivo de llegar a perforar 750 pozos para 2025, lo que supone una inversión de mil millones de dólares. Este año, añade, Pemex planea desarrollar 75 pozos de exploración en la cuenca de Burgos en asociación con las compañías estadunidenses Halliburton, Schlumberger y otras.

El reporte cita a Gustavo Hernández, subdirector de Planeación y Evaluación de Pemex Exploración y Producción, quien apunta que será necesario excavar 60 mil pozos –lo que requerirá una inversión de 100 mil millones de dólares– para explotar los recursos de gas de esquisto que habría en el subsuelo mexicano.

Las autoridades mexicanas, no obstante, han desestimado elementos de alto riesgo en su programa de promoción del fracking. Tianyi Luo, investigador del Programa sobre Agua del World Resources Institute, un organismo con sede en Washington, expuso en la sesión del Parlamento Europeo que el año pasado uno de sus estudios arrojó que casi dos terceras partes del gas de esquisto mexicano se localizan en áreas áridas o bajo alto estrés hídrico.

El reporte, por ejemplo, expone que aquella parte de la cuenca del Burgos que coincide con la Zona Acuífera de la Costa del Golfo de México ya está sobreexplotada de ese recurso vital.

Friends of the Earth también hace notar que los yacimientos explotables de gas shale amenazan áreas naturales únicas de México, pues se encuentran en sitios protegidos por la Convención de Ramsar para la conservación y el uso racional de los humedales.

Tal es el caso de la Laguna Madre y el Delta del Río Bravo, en el estado de Tamaulipas, parques nacionales como Cumbres de Monterrey o las reservas de la biosfera de Los Tuxtlas, en el estado de Veracruz, o de Tehuacán-Cuicatlán, entre los estados de Puebla y Oaxaca, respectivamente.

Además, en 2014 se reportó un fenómeno conocido como “enjambre sísmico” (temblores en lugares específicos durante un tiempo corto) en los estados de Nuevo León y Tamaulipas, que colindan con la zona de operaciones de fracking de la cuenca de Burgos.

Entre octubre de 2013 y marzo de 2014, abunda el reporte de la ONG europea, el Servicio Sismológico Nacional registró más de 100 temblores en el norte de México con una intensidad de 2.8 a 4.5 grados en la escala de Richter.

“Los expertos –se relata– dicen que esa actividad sísmica no puede atribuirse a una sola causa, pero que todos esos temblores tienen lugar en una región donde hay operaciones de fracking en progreso”.

*Este reportaje fue publicado el 8 de mayo de 2015 en la sección Prisma Internacional del portal de la revista PROCESO.
Aquí puedes leer el texto original☺

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