República Democrática del Congo: La voracidad de las petroleras

Foto: proceso.com.mx
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BRUSELAS (apro).- La voracidad de las petroleras no tiene límites, y sólo la fuerte presión internacional pudo detener, temporalmente, que la británica Soco International PCL desarrollara pozos petroleros dentro del parque natural de Virunga.

Se trata del parque nacional más viejo del continente africano, localizado al este de la República Democrática del Congo (RDC) y declarado patrimonio de la humanidad en 1979 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas inglesas).

*Artículo publicado el 1 de agosto de 2014 en la sección Prisma Internacional de la Agencia PROCESO

El pasado mes de junio la petrolera anunció que ponía fin a sus intenciones de realizar exploraciones en ese parque nacional, luego de que la organización conservacionista World Wide Fund for Nature (WWF) introdujera ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) una queja contra Soco por violar las Directrices de Responsabilidad Social Corporativa de ese organismo, y de que una agencia del gobierno británico apoyara un examen más profundo del caso dentro de la OCDE.

“La decisión de Soco es una victoria para la gente que depende directamente de los recursos del parque y un triunfo para todos aquellos que valoran las plantas raras, los animales y el hábitat que el parque protege”, señala un comunicado de WWF.

Agrega que con “el desarrollo de energía hidroeléctrica, la industria pesquera y del ecoturismo, Virunga puede contar con un próspero y sustentable futuro”.

No obstante, el gobierno de la RDC no ha retirado aún las concesiones petroleras dentro de ese parque nacional, como lo exigen las ONG ambientalistas.

La campaña de WWF comenzó en julio del año pasado y ha logrado reunir más de 764 mil firmas de apoyo. En asociación con la consultoría en temas de desarrollo Dalberg Global Development Advisors (creada en 2001 por dos daneses y con oficinas centrales en Nueva York), la rama internacional de WWF, con sede en Suiza, elaboró un reporte que calcula el gran valor económico natural de ese parque nacional.

En tal campaña, la ONG llamó al gobierno de la RDC a respetar sus propias regulaciones, que prohíben las actividades contra el medio ambiente, y a terminar con los vacíos legales contenidos en la ley que permiten la exploración y explotación petrolera en parques nacionales y en los cinco sitios del país inscritos en el patrimonio de la humanidad de la UNESCO, entre ellos Virunga.

WWF había solicitado a la petrolera Soco que se comprometiera de manera pública a detener permanentemente toda exploración y explotación dentro del parque y a respetar el patrimonio de la humanidad reconocido por la UNESCO, así como sus zonas aledañas, aparte de adherirse a las Directrices para Empresas Multinacionales de la OCDE.

La “maldición del petróleo”

Basándose en las experiencias petroleras africanas del Bajo Congo (una provincia al sureste de la RDC) y el Delta del Río Níger en Nigeria, el reporte advierte los graves riesgos que entrañan cada una de las fases de esas actividades de llevarse algún día a cabo.

Señala que actividades de exploración como los peritajes sísmicos o las perforaciones tienen fuertes impactos ambientales. La infraestructura necesaria también requiere zonas limpias de vegetación, que conlleva con frecuencia el desarrollo de asentamientos humanos irregulares a lo largo de las rutas de acceso, lo que a su vez genera la introducción de plantas invasivas, la fragmentación de los hábitat naturales y el incremento de la caza irregular, que amenaza la sobrevivencia de las especies locales.

Respecto a la etapa de explotación petrolera, la situación empeora: en un área como la del parque Virunga, “propensa al conflicto y a la falta sistemática del cumplimiento de la legislación gubernamental, efectuar la extracción sin contaminar la naturaleza es imposible de garantizar”, señala el reporte, añadiendo que “entre más largo sea el oleoducto y más remoto el sitio de explotación, más difícil será asegurar su mantenimiento y protección”.

Peor aún, puntualiza, la perforación cercana a los ocho volcanes que se ubican en el parque plantearía riesgos en cuanto al tamaño y frecuencia de las erupciones.

Otro punto que se destaca en el reporte de WWF es que la extracción de petróleo alimentaría los conflictos relacionados con los recursos y la contaminación, lo que puede resultar en la degradación del medio ambiente y en violaciones a los derechos humanos de los pobladores de la región.

El desarrollo económico y social también podría ser impactado negativamente, debido a la llamada “maldición del petróleo”, un fenómeno que resulta de las exportaciones de ese producto. “La moneda nacional se aprecia y causa un declive en la competitividad de los sectores exportadores existentes; la volatilidad del precio del petróleo desestabiliza los ingresos gubernamentales que impide elaborar planes a largo plazo, y un caudal de flujos de dinero incrementa el riesgo de perder asignación de recursos. En el caso del Delta del Níger, los indicadores de pobreza y desigualdad han empeorado desde que se descubrió petróleo”.

Daños irreversibles

El anuncio de Soco de no invadir la zona protegida del Virunga no es definitivo. Las preocupaciones sobre la implantación de las petroleras prevalecen en tanto que había sido autorizada por el poder ejecutivo del país africano.

En 2006, el gobierno de la RDC firmó un acuerdo de producción compartida que dio paso al otorgamiento de una concesión a Soco International, a través de su filial en el país, Soco Exploration and Production RDC, en conjunto con Dominion Petroleum y la compañía estatal Congolaise des Hydrocarbures. En julio de 2012, Dominion Petroleum transfirió a Soco su propiedad de 46.75% de la concesión.

Conocida con el nombre de Bloque V, dicha concesión cubre un área de 7 mil 500 kilómetros cuadrados, más de la mitad de ellos se ubican dentro del parque Virunga. El gobierno de ese país africano también otorgó concesiones dentro del parque a la petrolera francesa Total y a la sudafricana SacOil, que están operando por el momento al norte del área protegida, en el llamado Bloque III.

Citando datos de junio de 2012 de la Frankfurt Zoological Society, el reporte señala que 85% del área total del parque es afectada por concesiones petroleras.

Explica que “desde que se convirtió en el primer parque nacional de África en 1925, las sabanas, lagos y montañas del Parque Nacional Virunga han enfrentado muchos problemas”, sobreviviendo incluso conflictos armados. Pero ahora, advierte el reporte, “Virunga, ella misma, está bajo ataque: las concesiones petroleras que cubren 85% de su territorio han sido designadas y las compañías de exploración están a sus puertas. El petróleo conlleva riesgos de contaminación y desestabilización, que podrían destruir para siempre este extraordinario lugar”.

Soco había decidido adentrarse en el Virunga para realizar obras de exploración petrolera. La firma señalaba que tales actividades fueron autorizadas por el gobierno: “La participación de Soco en el Bloque V –señala un documento publicado en 2012 por la empresa– se lleva a cabo a invitación expresa del gobierno de la RDC, formalizada mediante un acuerdo de producción compartida signada en 2006 y ratificada por decreto presidencial en 2010”.

Con base en ese mismo documento, el reporte afirma que a Soco le interesa principalmente explorar yacimientos en el Lago Edward y en sus alrededores, en la sabana baja del Virunga.

“A pesar de que la ley de la RDC prohíbe las actividades que puedan dañar el medio ambiente en áreas protegidas, la licencia de exploración de Soco explota una excepción en dicha ley que las permite si se trata de ‘actividades científicas’”, explica WWF en su reporte de 2013.

Valor natural

El 17 de marzo de 2011 un comunicado del ministerio del Medio Ambiente de la RDC reconoció que en el parque “viven más especies de mamíferos, reptiles y pájaros que en cualquier otra área protegida de África, y posiblemente del mundo”.

Datos de la UNESCO, que retoma el reporte de WWF, indican que en Virunga han sido identificadas más de 2 mil especies de plantas, 218 de mamíferos, 706 de pájaros, 109 de reptiles y 78 de anfibios, además de ser el único parque nacional del mundo que protege al mismo tiempo al gorila de montaña, el gorila oriental de planicie y el chimpancé oriental.

El reporte recuerda igualmente que en 1996 el Virunga fue incluido en la Lista del Convenio de Ramsar de Humedales de Importancia Internacional y que, a pesar de su estatus de parque protector de la vida salvaje, éste ha prevalecido amenazada durante más de dos décadas por grupos armados que practican la caza furtiva, la deforestación y otras formas de explotación de recursos ilegales y dañinas para la naturaleza. Por ello, el parque Virunga forma también parte de la Lista de sitios del patrimonio mundial en peligro de la UNESCO.

El reporte estima que el Valor Económico Total (VET) del ecosistema de Virunga se eleva actualmente a 48.9 millones de dólares anuales, pero según sus cálculos el valor potencial del parque podría alcanzar mil 100 millones de dólares en el mismo periodo y dar trabajo a 45 mil personas.

El indicador VET es ampliamente usado para calcular todos los beneficios sociales y económicos de los ecosistemas. En el caso del parque Virunga, evalúa el reporte, varios ingresos podrían aumentar tomando buenas medidas de conservación: entre otros, los de la pesca crecerían de 30 a 90 millones de dólares al año; los del turismo, hoy prácticamente inexistentes, generarían 235 millones de dólares en el mismo periodo; los de la energía hidroeléctrica se acrecentarían de 5 a 10 millones de dólares, y los beneficios derivados de saber que los recursos naturales del parque podrán ser usados en el futuro (el valor de no uso) representaría 700 millones de dólares anuales.

La entrada de las compañías petroleras acabaría con ese potencial natural económico del parque. Por ejemplo, la industria pesquera, que emplea en la actualidad 27 mil personas, depende del Lago Edward, en donde se pescan 15 mil de 22 mil toneladas totales al año y donde Soco implantaría sus actividades de exploración petrolera. El lago, según el estudio de WWF y Dalberg, cuenta con un potencial de producción de 45 mil toneladas anuales de pescado, es decir el triple de su producción actual.

“El desarrollo petrolero podría también amenazar el estatus del parque como Patrimonio de la Humanidad. Y si lo pierde, podría acarrear efectos negativos sobre el valor del parque”, resume el reporte que sustentó la exitosa campaña de WWF.

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