ARTEMPORÁNEO. EL ARTE DE CAMINAR, por Vanessa Farfán

En esta nueva entrega para Europafocus, la artista mexicana se adentra en un tema fascinante: la orientación, la movilidad y los espacios urbanos, elementos de una riqueza artística enorme; el movimiento humano a través de calles y otros caminos son veta de inesperados descubrimientos para creadores como los que Vanessa Farfán, ella misma exploradora de parecida obsesión, nos reseña en esta colaboración, la primera, de orden temático: el arte de caminar.

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BERLíN

La movilidad es un tema inherente cuando se habla de  las grandes ciudades.

El movimiento situacionista, surgido a principios de los años 50 en Francia con figuras como  Albert Camus o Jean-Paul Sartre, tuvo su punto culminante en la fundación de la Internacional Situacionista (IS) en 1957, un movimiento radical de izquierda formado por artistas e intelectuales que trabajaban en la frontera entre el arte y la política, entre la arquitectura y la realidad. Guy Debord fue una de las figuras centrales en su fundación y creador de la Teoría Situacionista. Críticos con el trabajo asalariado, la tecnocracia y las jerarquías, desarrollaron el concepto de “preparación teórica y práctica de las situaciones” en el que la vida en sí debe ser una obra de arte. 

Se dice que el grupo Fluxus (1960) tuvo métodos y metas similares pero su orientación fue menos política que los situacionistas.

Más allá de la figura romántica del Flâneur (estereotipo literario en la Francia del siglo XIX de la persona que gusta de callejear) hay en la actualidad muchos artistas que retoman los principios de la teoría situacionista, de manera radical o como guiño, empleando la acción de caminar como elemento indispensable en su quehacer artístico.

Wilfried Hou Je Bek (Países Bajos, 1975)

Este artista holandés, que dejó la escuela a los 16 años para dedicarse a escribir y vivir como ocupante ilegal, ha realizado un sinnúmero de caminatas psicogeográficas alrededor del mundo bajo el seudónimo de socialfiction.org. En Octubre 2004 en Orléans, Hou Je Bek repartió tarjetas a los participantes del “Paseo Psicogeográfico” con diferentes algoritmos peatonales. En una de esas tarjetas podía leerse: primera a la derecha, primera a la izquierda, tercera a la derecha, repetir.

Los asistentes, que solo llevaban lápiz y papel (no celulares ni GPS), debían repetir el algoritmo durante una hora. Cada vez que encontraran un objeto, una esquina o una configuración de elementos, los asistentes debían darle un nombre de su propia invención que representara la impresión que les provocaba el lugar o los objetos y escribirlo en el papel.

Al final del recorrido , los peatones podían corroborar que  todos los algoritmos llevaban a una caminata en círculos.

Más del artista aquí

 

Stanley Brouwn (1935)

Holandés con ascendencia surinamesa, trabajó en los años 60 junto a representantes del movimiento artístico Fluxs. La geografía, la distancia y la dimensión son algunos de los conceptos que explora en su trabajo. Según Brouwn, la locomoción vertiginosa que nos brindan los medios de transporte modernos han hecho que la noción de distancia pierda sentido. Sus trabajos pueden sintetizarse como “El caminar de la humanidad por el mundo”.

En su obra más conocida titulada This way Brouwn (1961), en Ámsterdam el artista preguntaba a paseantes cómo llegar a determinado punto de la ciudad. Los paseantes  debían dibujar la ruta en el cuaderno que Brouwn llevaba consigo. El resultado son dibujos abstractos y muchas veces páginas en blanco. La información verbal que Brouwn recibía excedía en mucho a los dibujos realizados.

Brouwn estableció tres medidas subjetivas de distancia: Pie-Brouwn, Paso-Brouwn y antebrazo-Brouwn, midiendo con ellas edificios, pisos, personas y espacios cerrados contraponiéndolas así al sistema universal de medidas.

Para Documenta 11, Brouwn presentó un par de piezas de video junto a las cuales se leía: “Stanley Brouwn se encuentra a X pies lejos de este punto”; un punto negro representaba a Brouwn y los puntos blancos a los visitantes de la exposición.

Michelangelo Pistoletto (Biella, 1933)

Teórico de arte cuyo trabajo artístico se desarrolla en el terreno de la pintura, el performance, el arte-objeto y uno de los  principales representantes del Arte Povera.

Durante la década de los años 60 comenzó a emplear para sus obras piezas de tela que recogía en la calle; ello como una reivindicación de la vida cotidiana en el arte.

Con su Scultura da passeggio (escultura de paseo), Pistoletto reclama el espacio público en el arte: en 1966 realizó varias esferas gigantes de papel periódico comprimido que “encapsulaban” las noticias de ese año. Al año siguiente, Pisoletto y su esposa se dedicaron a rodar una de las esferas, de 2 metros de altura, por las calles de Turin. Sobre la gran escultura de paseo, Pisoletto escribió: “Creo que con mi nuevo trabajo he penetrado activamente esa dimensión que es  representada en las pinturas-espejo . Mi idea de la evolución es de hecho antievolutiva (como caminar hacia adelante sobre una acera que se mueve hacia atrás). Contrario a las pinturas-espejo, mis obras no representan:  son.”

Jepe Hein (Copenhague, 1974)

En las situaciones cotidianas, las fronteras espaciales se vuelven visibles cuando son violadas.  En 2005, Hein creó para  el Centro Pompidou su pieza Invisible Labyrinth, en la que líneas de luces colgadas del techo iluminaban las paredes blancas del espacio. El día de la inauguración, varias decenas de personas se encontraban en el espacio charlando cómodamente, asumiendo que  la pieza de arte se trataba tan sólo de una habitación iluminada. Entre la gente se encontraba un conocido creador de performance platicando con una mujer, ambos  usaban unos ostentosos audífonos. De repente, más visitantes comenzaron a llegar con los mismos audífonos , se movían cautelosamente por el espacio cambiando la dirección de su caminata repentinamente. “¿ven algo que nosotros no?”, se escuchó a uno de los asistentes preguntar.

Tomó un poco de tiempo entender a los asistentes que la pieza se trataba de una interacción: los participantes debían colocarse un par de audífonos que emitían una vibración, mediante señales infrarojas, indicando la presencia de “paredes”, obstáculos invisibles que los caminantes debían sortear. Con esta pieza, Hein planteaba la sensación de un laberinto invisible en donde los paseantes se guiaban no sólo por la vista sino por una percepción auditiva y corporal, incluso la reacción visible de otros peatones servía de guía.

Esta pieza había sido concebida en un principio con humo  agua o fuego, pero dichos elementos violaban las reglas de seguridad de lugar, por lo que decidió dejar el espacio vacío.

Página web del artista

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