El “Caso Aliójina” y el “extremismo” ruso

BRUSELAS (apro).- Las integrantes del grupo feminista Pussy Riot, Maria Aliójina y Nadezhda Tolokónnikova –condenadas en agosto de 2012 a dos años de prisión por vandalismo motivado por odio religioso, luego de interpretar en una iglesia un “rezo punk” opositor al régimen–, fueron liberadas el pasado 23 de diciembre, gracias a una ley de amnistía anunciada por el presidente ruso Vladimir Putin.

[pullquote align=”right”]Artículo publicado el 17 de enero de 2014 en la sección Prisma Internacional de la Agencia PROCESO[/pullquote]

Sin embargo, el caso que generó una amplia ola de protestas internacionales contra Putin y las autoridades de Rusia aún no finaliza en el terreno jurídico, ya que la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) proseguirá con el estudio de la acusación que en junio de 2012 interpusieron las dos integrantes liberadas de Pussy Riot y Yekaterina Samutsévic, cuya pena por el mismo delito fue conmutada por libertad condicional en octubre de ese año.

“La corte continuará con su examen del caso Aliójina y otros contra Rusia”, respondió la CEDH el 13 de enero pasado a una consulta de Apro enviada por correo electrónico.

Las demandantes se quejan de que con su detención el Estado ruso violó los artículos 3, 5, 6 y 10 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que el gobierno de Moscú ratificó en 1998, dos años después de haberse adherido al Consejo de Europa, el organismo con sede en Estrasburgo, Francia, y garante de ese tratado internacional.

Las Pussy Riot acusan que las condiciones en las que se les transportó a las audiencias en la corte fueron “inhumanas y degradantes”, igual que el tratamiento al que fueron sometidas en esos días, además de que en la sala del tribunal fueron expuestas a una “situación humillante” al haber sido resguardadas detrás de un compartimiento de cristal, bajo fuertes medidas de seguridad y a la vista de todo el público.

Denuncian que no había razones jurídicas válidas que justificaran su detención preventiva, y que tampoco se les permitió impugnar de manera eficiente los informes periciales acusadores, pues el tribunal de primera instancia se negó a llamar tanto a los expertos que cuestionaban tales reportes, como a aquellos que los redactaron. También afirman que fue violado su derecho a defenderse, ya que no pudieron comunicarse libre y privadamente con sus abogados antes, durante o después de las audiencias.

Aseguran igualmente que la actuación del 21 de febrero de 2012 por la que fueron detenidas y condenadas no había sido más que una burda, injustificable y desproporcionada interferencia con su libertad de expresión. Por último, Aliójina y Tolokónnikova –no así la tercera demandante– plantean que el tribunal de distrito de Moscú pisoteó ese mismo derecho al declarar “extremistas” sus materiales de video y prohibir el acceso a ellos desde su sitio de Internet.

Performances

La demanda ante la CEDH fue registrada el 19 de junio de 2012 –con número de caso 38004/12 y bajo el nombre Aliójina y otros vs. Rusia–, dos semanas después de que la justicia rusa presentara los cargos formales contra las activistas. Tolokónnikova y Aliójina habían sido arrestadas por vandalismo el 3 y 4 de marzo anterior, respectivamente, y Samutsévich el 16 de marzo.

La Declaración de hechos y preguntas emitida por la primera sala de la CEDH –cuya copia obtuvo Apro– consta de varias partes en donde se describen actos estrictamente imputables ante la legislación regional de derechos humanos.

El documento, de 17 páginas, comienza refiriendo que las demandantes formaron Pussy Riot a finales de 2011. De acuerdo con lo que ellas declararon, “sus acciones fueron una respuesta al proceso político en curso en Rusia y a la opinión altamente criticable de los representantes de la Iglesia ortodoxa rusa, incluyendo a su líder, el patriarca Cirilo, así como a las multitudinarias protestas callejeras en Moscú y muchas otras ciudades rusas contra los resultados de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2011 y la participación de Vladimir Putin en la elección presidencial de principios de marzo de 2012”.

En octubre de 2011, Tolokónnikova y Samutsévich (y otras integrantes del grupo) realizaron una representación artística (performance) de su canción Lancen los adoquines, tras lo cual fueron arrestadas y multadas por “organizar y efectuar una asamblea sin autorización de las autoridades”.

Un extracto de esa pieza –incluida en el único anexo del documento de la CEDH, junto con otras de sus canciones completas traducidas al inglés– se refiere a las protestas violentas de la plaza Tahrir, en El Cairo, contra el régimen egipcio:

[pullquote]El aire egipcio es bueno para tus pulmones/ Conviertan la Plaza Roja en un Tahrir/ Pasen el día con las mujeres salvajes/ Busquen la llave del balcón, lancen los adoquines[/pullquote]

El 14 de diciembre, tres miembros de Pussy Riot –no se indican sus nombres— efectuaron un performance en el techo del centro de detención temporal número 1 de Moscú, en apoyo a los manifestantes que habían sido arrestados ahí por haber tomado parte en las protestas del 5 de diciembre en la capital rusa.

El grupo colgó una pancarta que exigía “Libertad de protesta” e interpretó la canción Mueran las prisiones/ Libertad de protesta. Una parte dice:

[pullquote]La alegre ciencia de ocupar la plaza/ La voluntad de poder, sin esos malditos líderes/ ¡Acción directa: el futuro de la humanidad!/ ¡LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, personas Transgénero), feministas, a defender la nación!/Haz que los policías sirvan a la libertad/ La protesta llama el buen tiempo/ A ocupar la plaza, realizar una toma pacífica/ Hay que quitarle las armas a todos los policías/Mueran las prisiones, libertad de protesta.[/pullquote]

En esa ocasión no se les detuvo, como sí sucedió el 20 de enero de 2012 después del performance titulado Revuelta en Rusia, realizado en la Plaza Roja de Moscú por ocho integrantes de la banda, a quienes también se les impuso una multa antes de ser liberadas. Un fragmento de la letra de la canción Putin se orinó, que ahí tocaron:

[pullquote]

Un grupo de insurgentes se moviliza hacia el Kremlin (la sede de gobierno)/ Rompen las ventanas de los cuarteles del FSB (el servicio de seguridad federal)/ Putas se mean encima detrás de los muros rojos/ Pussy Riot está aquí para abortar el sistema/ ¿Un ataque al amanecer? No me importa hacerlo/Cuando somos azotados por nuestra libertad/La Madre de Dios aprenderá cómo pelear/María Magdalena, la feminista, se unirá a la manifestación

Revuelta en Rusia- el encanto de la protesta/Revuelta en Rusia- Putin se orinó
Revuelta en Rusia- existimos/ Revuelta en Rusia- revuelta, revuelta
A tomar las calles/ A ocupar la Plaza Roja/ A mostrarles tu libertad/ La ira de los ciudadanos.

[/pullquote]

Las Pussy Riot declaran a la CEDH que, ante el apoyo del público a sus acciones y el respaldo a Putin del patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Cirilo (Vladimir Mijailovich Gundiáyev), decidieron componer la rola Oración Punk-Virgen María, echa a Putin, la cual interpretaron el 18 de febrero de 2012 en la Catedral de la Epifanía –sin que fueran detenidas–, y luego el 21 de febrero en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, que les costó su detención y condenación:

[pullquote]Virgen María, Madre de Dios, ¡echa a Putin! ¡Echa a Putin!, ¡Echa a Putin!/ Negra sotana, hombreras doradas/ Todos los feligreses se arrastran para hacer reverencias/ El fantasma de la libertad está en el cielo/ El orgullo gay se envía encadenado a Liberia/ El líder de la KGB, su más alta Santidad/ Envía y escolta a los manifestantes a prisión/ Para no ofender a Su Santidad/ Las mujeres deben parir y amar

¡Mierda, mierda, la mierda de Dios! ¡Mierda, mierda, la mierda de Dios!

Virgen María, Madre de Dios, ¡hazte feminista! ¡Hazte feminista!, ¡Hazte feminista!

Alabanza de la Iglesia a dictadores podridos/ El vía crucis de limusinas negras/ Un profesor-predicador te recibe en la escuela/ ¡Ve a clase, llévale dinero!/ El patriarca Gundiáyev cree en Putin/ Mejor debería, perro, creer en Dios/ El cinturón de la virgen no impide las manifestaciones/ ¡La virgen María está con nosotros en las protestas![/pullquote]

Violaciones

La CEDH dedica parte de su documento a la narración detallada de lo sucedido durante la acción artística en la iglesia de Cristo Salvador. En otro apartado entra de lleno en la exposición de los hechos que motivaron los procedimientos penales contra las tres componentes de Pussy Riot y que, según la parte acusadora, derivan en violaciones al Convenio Europeo de Derechos Humanos.

El 24 de febrero de 2012 la policía rusa abrió el expediente penal contra las tres demandantes, luego de que interpusieran una queja el director de la catedral y el subdirector de la empresa privada que se encarga de su seguridad. El 3 de marzo fue detenida Tolokónnikova y el día siguiente Aliójina, acusadas del delito agravado de vandalismo motivado por odio religioso.

El 5 de marzo una corte de Moscú decidió retenerlas en custodia hasta el 24 de abril –decisión confirmada en apelación el 14 de marzo–, argumentando para ello, señala la CEDH, la gravedad de los cargos, la severidad de la pena que enfrentaban, “el cinismo e insolencia del crimen”, su elección de no residir en sus domicilios permanentes, la falta de ingresos “legales” permanentes, la incapacidad de Aliójina para cuidar a su pequeño hijo y el derecho de Tolokónnikova a viajar y residir en Canadá, así como el hecho de que otras integrantes del grupo no estaban aún identificadas o se escondían.

Samutsévich fue imputada por los mismos delitos y puesta en custodia con el mismo razonamiento legal el 16 de marzo, decisión confirmada en apelación el 28 de ese mes.

La justicia rusa, señala la demanda, decidió extender la custodia el 20 de junio –un día después de que ingresara la queja en la CEDH– y nuevamente el 9 de julio y el 20 del mismo mes –la orden de detención fue confirmada el 22 de agosto–, permaneciendo en custodia hasta el 12 de enero de 2013.

De nada sirvió para su liberación que las demandantes explicaran que tenían hijos pequeños que atender, que sus domicilios estaban registrados en Moscú y que los procesos penales estaban ya muy avanzados, además de que Tolokónnikova advirtió que tenía problemas de salud. Incluso un grupo de intelectuales, artistas, políticos, periodistas y empresarios entregaron una carta a la corte en la que se asumían como garantes de las activistas.

Durante su custodia, la autoridad recibió el 2 de abril y el 14 de mayo de 2012 los reportes que había solicitado a cinco expertos sobre la naturaleza del performance bajo investigación. La conclusión de ambos fue que no existía motivación de odio religioso, que las acusadas no habían mostrado una actitud violenta o agresiva, y que no tenían el propósito de insultar a ningún grupo religioso, pero la justicia los desechó por supuestas fallas administrativas y problemas de metodología.

La autoridad entonces ordenó a otros tres expertos formular un nuevo reporte que, entregado el 23 de mayo siguiente, decía todo lo contrario, y éste fue utilizado como base de la acusación contra las demandantes. El juicio de las Pussy Riot comenzó el 30 de julio de 2012.

Para mostrar el trato inhumano y degradante al que fueron sometidas durante las audiencias, las acusadas entregaron una serie de fotografías a la CEDH. En ellas –como muchas que dieron la vuelta al mundo– se les observa detrás de un muro de cristal comúnmente llamado “acuario”. Interfiriendo con la mesa donde estaban instalados sus abogados –con quienes sólo podían comunicarse por turnos a través de una ventanita que medía 15 por 60 centímetros ubicada a la altura de la cintura– había siete policías y ujieres con un perro guardián, que en ciertas ocasiones llegó a interrumpir las sesiones con sus ladridos.

La corte rechazó las numerosas peticiones que hicieron los abogados de la defensa para sostener reuniones confidenciales con sus clientas, como tampoco aceptó que expertos críticos del reporte del 23 de mayo testificaran en las audiencias.

Entre el 20 de julio y el 8 de agosto de 2012 tuvieron lugar 10 audiencias, las que enlista la CEDH. Las dos más cortas duraron casi cuatro horas y 30 minutos; cuatro duraron alrededor de 10 horas, y una se extendió a más de 14 horas de duración.

De acuerdo con la parte acusadora –precisa la corte europea–, las camionetas que las transportaban de la prisión a la corte estaban atiborradas y a veces no había lugar para sentarse, ni ventilación o calefacción, además de que estaba autorizado fumar y la mayoría lo hacía. El regreso, con paradas en varias prisiones de Moscú, tenía lugar en camiones donde viajaban 30 o 40 detenidos. El trayecto duraba de dos a tres horas y los presos tenían prohibido ir al baño.

Explican también que debían despertarse a las cinco o seis de la mañana para completar los trámites necesarios antes de asistir a las audiencias. Se les proveía de un desayuno para llevar, que consistía en ocho galletas, dos pequeñas cajas de cereal, un paquete de sopa seca y dos bolsitas de té negro, que no podían consumir porque no tenían acceso a agua caliente. Esa era la única comida de todo el día, ya que las demandantes regresaban muy tarde a la prisión.

Aún no hay fecha para un pronunciamiento de la CEDH sobre el caso.

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