El IMS posiciona en Europa al “otro México”

BRUSELAS (apro).- Los jóvenes ya no necesitan a medios de masas como Televisa y TV Azteca, ya que ellos mismos pueden generar y circular por Internet sus propios contenidos culturales y políticos, creando así un mundo paralelo de comunicación al que las televisoras son incapaces de entender y controlar, opina el disc jockey y productor Camilo Lara, quien ofreció un concierto en la capital belga con su conocido proyecto de música electrónica, el Instituto Mexicano del Sonido, o simplemente IMS.

“En México ya puedes prescindir de los mass media. Pasas a otros niveles donde puedes conectar con la gente, generar música y hacerla viajar”, señala Lara en una breve plática con Apro antes de su presentación del jueves 3.

Prosigue: “Lo que ocurre es que cuando sales del país te das cuenta que hay dos Méxicos: el de los ‘artistas’ que te proponen en la televisión, y que son ‘las estrellas’ y ‘el patrimonio cultural de México’, y otro, que a mí me interesa más: el del artista Gabriel Orozco, el de los cineastas Alfonso y Carlos Cuarón, el del Colectivo Nortec (de música electrónica), que fuera les tienen reconocimiento y que no entran en los canales masivos de comunicación, pero que a la larga será la cultura predominante del país, aunque no la más popular”.

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Artículo publicado el 4 de octubre de 2013 en la sección Prisma Internacional de la Agencia PROCESO

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Lara, programador y voz, acompañado de Abraham Gutiérrez en el bajo y Ricardo Nájera en la batería, ofreció un concierto lleno de energía que dejó animado y sudando al joven público que se congregó en el Bar du Matin, ubicado en un barrio “progre” de la capital belga. El toquín formó parte de su gira europea, que sumó presentaciones en Francia, Noruega, Dinamarca, Alemania, República Checa y en la lejana isla de La Reunión, un departamento francés situado en el Océano Índico.

La publicidad que preparó el bar anuncia que el IMS es una “punta de lanza del movimiento electrónico mexicano”, y que su sello es la “mezcla que hace de música tradicional con sonidos electrónicos actuales”.

Refiere que su más reciente álbum, Político, que salió en junio de 2012 –en plena efervescencia de la elección presidencial que se celebró el 1 de julio siguiente y que ganó el priista Enrique Peña Nieto con el impulso de Televisa–, es una “máquina incendiaria para bailar”.

http://www.youtube.com/watch?v=oDmINJmpLmc

Generación activa

El IMS grabó tres discos anteriormente: Méjico Máxico (2006), Piñata (2007) y Soy Sauce (2009), pero en ninguno se nota tanto el deseo de posicionarse políticamente como en el último.

Comenta Lara:

“Los álbumes anteriores eran cartas de amor a México, pero a otro México. El nuevo es una declaración de principios sobre las razones por las que quiero y no quiero a México: no es un disco de guerrilla o de protesta; es político, que habla de la política como ejercicio de la sociedad tomando decisiones de gobierno”.

El primer sencillo del álbum, “México”, dice:

¿Cuánto tiempo va pasar para que pueda mejorar? Todos somos víctimas de un Estado confiscado. Con un gobierno involucrado en las ganancias del narco. Es una nación podrida con la población herida, México, México, ra ra ra.

El videoclip que acompañó la canción fue dirigido por Jonás Cuarón, hijo de Alfonso Cuarón, y fue filmado en el Centro de la Ciudad de México durante una marcha de las madres de víctimas del incendio de la guardería ABC, además, muestra fotografías de cadáveres víctimas de la violencia y la guerra contra el narcotráfico.

http://www.youtube.com/watch?v=gpybihsaV8Y

Lara explica: “Cuando realice el disco era un momento muy importante para el país. Por eso también era importante crear un panfleto para difundir un cambio y no sólo hacer música y divertirme. Por otro lado, siempre estuve enamorado de los discos que tenían cierta rabia y eran políticamente bailables, como el Sandinista, de The Clash, o el It takes a nation of millions to hold us back, de los Public Enemy, y muchos más.

“En una reflexión posterior, creo que Político es un disco con mucho contenido, que pretende retratar lo que estaba pasando en México hace un año”.

Durante el concierto en Bruselas Lara no adopta poses panfletarias; prefiere no tomarse en serio ni él mismo. “Dale una oportunidad a la cumbia”, se lee en su playera, o “La cumbia es la respuesta”, en la de su bajista.

En las pausas bromea, en inglés, provocando la risa del público, más europeo que mexicano: “Hemos grabado cuatro discos: el primero es muy malo, no lo compren; el segundo está un poco mejor; el tercero, está bien, y el cuarto es una obra maestra, cómprenlo”.

Lara comenta en la conversación con este corresponsal que el mayor problema en México es que está controlado por los medios de comunicación y que con el movimiento YoSoy132, con el que simpatiza, ese fue el mensaje que debía enviarse.

“Al publicar un disco que hablaba de eso –señala–, era obvio que no iba a tener eco en los medios tradicionales. Pero mi música nunca ha estado en tales medios. Mi mundo está en MySpace, Youtube o Facebook. Y así vivió mi disco, como los otros. No me sentí relegado de los mass media porque nunca conté con ellos”.

Hace una pausa:

“El mundo pasó de ser uno inductivo por los medios de comunicación, a otro conductivo. Actualmente hay muchas más maneras de llegar a la gente. Es un mundo diferente. Lo ves en las expresiones de comunicación, ya no es el ‘México burro’ que conocíamos”.

Desde su punto de vista, las nuevas generaciones revelan un fuerte activismo político, aunque de forma distinta a las precedentes.

Analiza:

“Hay muchos tipos de izquierda, de formas de expresar las ideas. El nihilismo que las caracteriza (la negación de toda creencia o principio religioso, político o social) también cuenta. Actúan en correlación con la dinámica de comunicación de hoy en día: hay muchas cabezas y, por ese motivo, la sociedad interactúa de una forma más tridimensional. Pero, efectivamente, la mexicana es una sociedad que habla mucho”.

Y esa participación y politización de los jóvenes se refleja en el circuito musical contemporáneo del país, asegura Lara.

“Hay muchos músicos actuales que, desde su trinchera, están haciendo cosas y no necesariamente representan una voz política, aunque están politizados, como es el caso de Liber Terán, Los de Abajo, Panteón Rococó, bandas que tienen un discurso y que están luchando por algo desde la trinchera correcta: haciendo música y llevando un mensaje con los recursos con los que saben hacerlo llegar”.

En la escena electrónica también hay artistas con un compromiso social. “Un disco de Nortec se llama como una calle de Tijuana, Bulevar 2000. Si buscabas en Google, esa calle te aparecía como la de más violencia de allá. Poniéndole ese nombre al disco, Nortec logró que cambiara la imagen de esa calle y el entorno de su comunidad”.

Mercado europeo

En el pasado Lara fue directivo en México de las trasnacionales discográficas EMI, Virgin y Warner Music, pertenecientes a una de las industrias que más cabildeó, sin lograrlo, para que se impusiera el Acuerdo Comercial contra la Piratería (ACTA), el cual pretendía, entre otros aspectos, limitar significativamente, en países como México, la libertad de intercambiar música, videos u otros archivos a través de Internet.

Lara opina que el debate que despertó ACTA en 2010 perdió absolutamente vigencia.

“Aún no tenía lugar la explosión de streamers (servicios de escucha de música por Internet) como Spotify, Deezer o Rdio. Era antinatural y absurdo ir en contra de la tendencia del uso de la cultura. Mi disco lo tengo disponible en Rdio, y en Soundcloud tengo todos los tracks (piezas musicales) que quieras para regalar. Es un mundo en el que los músicos ganan menos, pero es un mundo más de más colaboración”.

Pocos discos de música electrónica mexicana, o sus géneros híbridos, son tan accesibles en el mercado europeo como los del IMS, gracias, entre otras, a la disquera británica Cooking Vinyl y, más recientemente, a la alemana Chusma, con sede en Berlín.

Lara confiesa que al principio no le interesaba publicar sus álbumes en el extranjero hasta que un sello español, Lovemonk, lo buscó.

Relata que él les envió una muestra de su música. No les gustó y se la regresaron. Resulta que Lara ya no tenía espacio en su computadora que le permitiera enviar nuevas versiones. Así que esperó dos semanas y les entregó las mismas canciones pero presentadas en un orden diferente.

“Escucharon la música y me contestaron: ‘¡está buenísima!’. Y así comenzaron a salir mis discos en España y en Europa”, dice riendo.

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