Bélgica: efedrina para el narco mexicano

BRUSELAS (apro).- La farmacéutica belga Sterop, ubicada en esta capital europea, vendió en 2007 y 2008 un total de 4.5 toneladas de efedrina, un químico que sirve para producir drogas sintéticas, al narcotraficante mexicano Ezio Benjamín Figueroa Vázquez, quien incluso viajó en 2006 a Bélgica para cerrar contratos de exportación, revela una investigación llevada a cabo por la Fiscalía Federal de este país.

(Artículo publicado el 28 de junio de 2013 en la sección Prisma Internacional de la Agencia PROCESO)

El periódico local De Standaard, que dio a conocer tal investigación judicial el 17 de junio, señala que otra empresa de nombre Andacon, con sede en Moorslede, una localidad al noroeste de Bélgica, cercana a la frontera con Francia, exportó también 100 kilogramos de efedrina al mismo personaje durante esos años.

Figueroa Vázquez fue detenido en septiembre de 2011 por agentes de la Procuraduría General de la República (PGR) por estar presuntamente implicado en la importación a México de pseudoefedrina y efedrina provenientes de Bélgica, Francia y países de Asia, que luego entregaba a los cárteles de la droga para la elaboración de metanfetaminas y su venta en Estados Unidos, México y otros países.

Posteriormente, el 2 de noviembre, un jurado federal de Virginia, en Estados Unidos, lo inculpó de lavado de dinero y tráfico de precursores químicos, y en abril de 2012 la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA) emitió una restricción para que sus ciudadanos no realizaran negocios con 16 compañías, 15 de ellas localizadas en México y una en Panamá que, dedicadas a las bienes raíces, la construcción y la industria farmacéutica, estaban relacionadas con Figueroa Vázquez y su hijo, Hassein Eduardo Figueroa Gómez.

El jefe de Operaciones Financieras de la DEA, John Arvanitis, declaró en esa ocasión que, “durante años, esta organización criminal sirvió como un importante facilitador en nombre de algunas de las más violentas y brutales redes de droga con sede en México y el mundo”.

Las autoridades belgas comenzaron su investigación en 2008, luego de que las aduanas del aeropuerto internacional de Bruselas, Zaventem, interceptaron 5 mil frascos con mil pastillas de efedrina cada uno, relata De Standaard. El remitente del envío era la firma Sterop y el país de destino México, lo que despertó las sospechas de los agentes aduanales, ya que la importación de efedrina estaba prohibida por el país.

Lieve Pellens, una funcionaria de la Fiscalía Federal, explicó a la cadena pública VRT que fue la enorme cantidad de píldoras de efedrina lo que también prendió las alertas de la autoridad, y mencionó que, durante los dos años que se examinaron, tuvieron lugar “decenas de envíos” que contabilizaron en total más de 70 millones de píldoras hacia una empresa mexicana que resultó inexistente.

La farmacéutica Sterop entregó al narcotraficante mexicano 4.5 toneladas de efedrina, mientras que Andacon, una pequeña empresa intermediaria que no produce medicamentos, exportó 100 kilogramos más de píldoras, algunas veces envueltas en simples bolsas de plástico.

Las autoridades belgas estiman que la cantidad de efedrina que Sterop exportó a México es suficiente para producir 3 mil kilogramos de “cristal” o “hielo”, diminutivos con los que se conoce a la presentación cristalina de la metanfetamina, una de las drogas más peligrosas que existen, cuyo ingrediente de base es la efedrina, contenida en los jarabes para la tos y otros medicamentos antigripales, recuerda el rotativo belga.

Cada kilogramo de “cristal” tiene un valor de 90 mil euros en el mercado clandestino, agrega, y expone que, según la DEA, Figueroa Vázquez sostenía contactos con Joaquín El Chapo Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, además de que logró importar a México desde 2006 más de 300 toneladas de efedrina de países como África del Sur, Israel, Siria, China y Bélgica.

La Fiscalía Federal, que cerró su investigación, imputó a ocho personas los cargos de narcotráfico, asociación criminal y fraude, entre ellas Figueroa Vázquez y los responsables de ambas farmacéuticas, quienes argumentan que ellos cumplieron con las reglas para la exportación de efedrina fijadas por la Agencia Federal de Medicamentos y Productos de Salud de Bélgica y que desconocían que sus productos eran importados por la mafia mexicana.

La firma Sterop incluso acusa que uno de sus empleados, identificado sólo como Christian D., efectuó los contratos mexicanos sin permiso de la empresa, aunque la compañía es también investigada por otra grave irregularidad: haber comprado medicamentos en China y venderlos a Libia como si fueran de fabricación belga.

Pellens asegura que “es imposible” que ambas compañías belgas no supieran de las “malas intenciones” del importador mexicano, dada la enorme cantidad de efedrina que estaban movilizando al país, la cual, por otro lado, era comprada a precios superiores a los del mercado.

Apro solicitó a Pellens una entrevista, pero hasta este viernes 28 no había respondido.

Desvíos europeos

A principios de la década pasada, México importó 50 toneladas de efedrina checa proveniente de una o varias plantas ubicadas en la localidad de Roztoky, próxima a Praga, en ese momento el primer centro productor del químico en el mundo. Esas importaciones estaban presuntamente destinadas al mercado clandestino de Estados Unidos, de acuerdo con una nota del diario Reforma publicada el 28 de diciembre de 2002.

Posteriormente, el Reporte Mundial de Drogas 2006 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indicó que 99% de la producción de metanfetaminas en México fue, en 2004, destinada al mercado estadunidense.

En 2002 se aseguraron en la zona fronteriza 1.1 toneladas de anfetaminas; en 2003 esa cifra se elevó a 1.7 toneladas y, en 2004, se confiscaron dos toneladas, añadió el informe.

El reporte 2013 de la ONU, publicado el 26 de junio anterior, reportó que en México se habían incautado en 2010 unas 13 toneladas de metanfetaminas, y que en 2011 ese monto se había disparado a 31 toneladas, la mayor cantidad intervenida en el mundo, superando a Estados Unidos por primera vez.

Para intentar frenar ese boyante negocio del narcotráfico, México prohibió la importación de efedrina y pseudoefedrina en 2008.

No obstante, la Comisión Europea divulgó en agosto de 2011 un documento interno en el que recomendó “fortalecer en la Unión Europea (UE) el control de productos médicos que contengan efedrina y seudoefedrina”.

El documento –al que tuvo acceso Apro— contextualiza que ambas sustancias están en la UE controladas por la Regulación 111/2005 cuando se trata de precursores de drogas, pero en su calidad de medicamentos para uso humano ellas son excluidas de esa normativa y pasan a la autoridad de la Directiva 2001/83/EC en la materia, por lo que “pueden ser fácilmente extraídas de los productos médicos que las contienen y usadas para la manufactura de drogas ilícitas”.

“Específicamente –plantea el reporte– los grupos del crimen organizado apuntan a esos productos médicos que contienen esos dos precursores químicos con el objetivo de darle la vuelta a las medidas de control de la Regulación 111/2005 y poder abastecer los laboratorios clandestinos de drogas para la manufactura ilícita de metanfetamina”.

El documento subraya que hay una “creciente preocupación internacional por el desvío en la utilización de tales medicamentos” para la elaboración de “cristal”, una droga “con un alto potencial de abuso y adicción”, y que incluso un estudio sobre precursores ilícitos efectuado por la misma institución en 2009 recomendó “realizar una evaluación de impacto para encontrar potenciales soluciones de control a nivel europeo”.

A pesar de la prohibición de 2008, México continúa apareciendo como un país de atención al tráfico de efedrina y pseudoefedrina:

“La UE es usada para el tránsito, trasbordo y exportación de esos productos en ruta hacia México, donde se efectúa la manufactura ilícita a gran escala de metanfetamina”, acusa el citado documento de la Comisión Europea.

Recalca que el Reporte Mundial de Drogas 2011 de la ONU registra que en el país se incrementó la producción de metanfetamina entre 2005 y 2009. En ese periodo, añade, creció en México la producción de una a seis toneladas, y de 50 a 170 el número de los laboratorios que las producen.

Debido a la falta de controles suficientes sobre esos precursores, “en varios Estados miembros de la UE las exportaciones y/o trasbordos de esos productos no han sido detenidos o confiscados incluso es muy probable que éstos serán mal utilizados en la producción ilícita de metanfetamina”, como lo prueba, dice el reporte, los resultados del proyecto PRISM contra el desvío y tráfico de precursores de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU.

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